Por: Cristina Padín.
…y con castañas asadas, la nariz helada y calcetines gordos en los pies. El niño que quiere ser torero siempre les contaba a los demás niños maravillas sobre el undécimo mes del año. Y ellos le decían que es más bello abril, con los volantes y la alegría; o mayo, con helados en los parques y toros en las plazas; o agosto: piscina y playa.
El niño que quiere ser torero afirmaba que un mes que inicia en la melancolía de Santos y acaba con san Andrés por fuerza es un mes bonito..
El niño que quiere ser torero no vive en Sevilla y tampoco en Málaga. Vive en Galicia, y lee y estudia y piensa.. y lee y estudia y piensa sobre toreo. Y cuenta a los demás sobre el frío que llega en la mañana que aún es noche, y sobre la caza, y sobre los turrones retornando a las tiendas. Y, sí, ya todos empiezan a querer a noviembre..
Hoy su tío Andrés hace una pequeña fiesta. El niño que quiere ser torero, que conoce esfuerzo y sacrificio, invita a amigos. Verán vídeos de toreo, comerán pasteles..
Se dormirá noviembre, con el aroma de la Navidad..
Dedicado a san Andrés. A mi padre, que hoy festeja su día en el cielo, y a cada Andrés
A noviembre.. con el tiempo aprendí a amar a este mes tan melancólico
A cada niño que quiere ser torero. A mi amigo Elías
A Sevilla y a Málaga, ciudades que amo
A mi Galicia del alma
A las personas que leen y piensan
A mi Luis
Y al toreo


