Era un pañuelo blanco. Hermoso. Elegante y aterciopelado! Pequeño, así como esos que se usan en las plazas para pedir orejas a Juli o a Manzanares o a Galdós..
Era de los últimos que se habían utilizado en un coso taurino. Poseía el honor de haber pedido la última oreja ganada por el mago Talavante en su primera etapa..
Era un pañuelo viajero. Después de aquella tarde había hecho una etapa del Camino de Santiago, cuántas emociones! Y se había animado a disfrutar el mar y su sal…
En la época previa al Adviento se dedicaba a ser receptor de mensajes! Cualquiera que lo deseara podía escribir unas letras en su blanca tela…
En la plaza del pueblo alguien había escrito “Cai se bebe el sol”, y era un comunicado de una amiga para otra amiga! Y así! En el río un abuelo dibujó una rosa a una abuela…
Y en otra esquina del pañuelo para un gran amigo alguien había copiado el poema de Antonio Machado dedicado a Sanlúcar y las cañas…
Y dibujos para pronta recuperación; y una suma y una resta para alguien que se examinaba de matemáticas… El pañuelo era un gran receptor de mensajería bonita!
Dedicado a mi mago Talavante
A mi hermana y a Carmen: excelentes amigas
A las personas mencionadas
A Sanlúcar y a todos los que aman Sanlúcar
A la poesía
A Luis
Al flamenco
A Niña Pastori
A los pañuelos blancos en las plazas


