La irrupción de MORENA, encabezada, creada, dirigida e inspirada por López Obrador, no solo fue un resultado electoral apabullante en la historia moderna del País, sino además un cambio drástico en la forma de conducirlo y que modificó el Régimen Político.
El resultado electoral causo un daño irremediable al Desarrollo Democrático del País; desajusto el equilibrio de poderes, rompió los contrapesos constitucionales, y desconoció los límites al ejercicio del poder del Gobierno y las funciones del Estado elementos indispensables para coexistir en un país como México con un importante nivel de polarización y desacuerdos.
Dentro de ese desquiciamiento, los Partidos Políticos se volvieron prácticamente irrelevantes e inexistentes.
No nada más porque electoralmente perdieron casi toda su fuerza e influencia; porque les fueron arrebatados los espacios de poder que detentaban en el País, sino porque además, perdieron su voz, se quedaron sin liderazgos, perdieron el rumbo y la dirección, carecen de visión y lo más importante, ya no tienen credibilidad.
Ya no representan ni remotamente en tan solo unos meses, nada.
Carecen de influencia, no aglutinan a nada ni a nadie, no logran ubicarse en algún espectro de la sociedad ni de algún grupo de interés popular, social o político.
No tienen autoridad moral, ni prestigio, y no pueden aunque quieren, interpelar las políticas del nuevo gobierno, ni establecer un proyecto o discurso alternativo que sea sugerente o atractivo a la ciudadanía.
Estamos metidos, en suma, en un problema de dimensiones mayores.
No hay contrapesos, y tampoco hay definiciones de los Partidos, no hay crítica sostenible porque es fácilmente señalada como incongruente y convenciera; por un lado los Dirigentes tienen un discurso y supuesta distancia con el Presidente y sus políticas, y por otro hay una predisposición que raya en la zalamería de parte de la mayoría de los Gobernadores, disfrazada de Institucionalidad y de altura de miras, que asquea.
Las fracciones parlamentarias de los Partidos en las Cámaras se suman a MORENA, en votaciones y decisiones que van en contra de sus principios o esquema ideológico desconcertando a su militancia totalmente.
Sin definiciones, sin credibilidad, sin saber bien a bien a quien se representa, sin prestigio podrán ser Partidos, pero no sirven para hacer política. En la siguiente analizaremos que pasa con cada uno de ellos, empezaremos con el PRI.


