El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha acusado públicamente a China de violar un reciente acuerdo comercial alcanzado entre ambas naciones, lo que podría reavivar las tensiones en la ya prolongada guerra comercial entre las dos economías más grandes del mundo.
A través de su cuenta en la red social Truth Social, Trump expresó: “China, quizás no sorprendentemente para algunos, HA VIOLADO TOTALMENTE SU ACUERDO CON NOSOTROS. ¡Así que mucho por ser el Sr. AMABLE!” .
El acuerdo en cuestión, firmado hace apenas dos semanas en Ginebra, contemplaba una reducción temporal de los aranceles mutuos: Estados Unidos disminuiría sus aranceles del 145% al 30%, mientras que China reduciría los suyos al 10%. Además, China se comprometió a eliminar ciertas medidas no arancelarias, como restricciones a la exportación de minerales críticos y la inclusión de empresas estadounidenses en listas negras.
Sin embargo, funcionarios estadounidenses han señalado que China ha sido lenta en implementar estas medidas. El representante comercial de EE. UU., Jamieson Greer, declaró: “No hemos visto el flujo de algunos de esos minerales críticos como se suponía que debían hacerlo”.
Por su parte, el secretario del Tesoro, Scott Bessent, reconoció que las negociaciones con China están “un poco estancadas” y sugirió que podría ser necesario un diálogo directo entre Trump y el presidente chino, Xi Jinping, para avanzar.
Este nuevo episodio se suma a la creciente incertidumbre en torno a la política comercial de la administración Trump, especialmente después de que un tribunal de comercio de EE. UU. declarara ilegales muchos de los aranceles impuestos por exceder los poderes presidenciales. Aunque una corte de apelaciones ha suspendido temporalmente esta decisión, el futuro de estas medidas sigue siendo incierto.
Mientras tanto, China ha respondido con medidas similares, incluyendo aranceles adicionales y restricciones a empresas estadounidenses, lo que indica que la disputa comercial entre ambos países está lejos de resolverse.
La comunidad internacional observa con preocupación cómo estas tensiones podrían afectar la economía global, especialmente en sectores clave como la tecnología y la manufactura.


