Elon Musk anunció el sábado 5 de julio de 2025, a través de X (antes Twitter) y respaldado por una encuesta en esa red con más de 1.2 millones de participantes, que ha impulsado la creación de un nuevo movimiento político bautizado como “Partido América” con el objetivo de “devolver la libertad” a Estados Unidos . Según Musk, aproximadamente el 65 % de los encuestados expresó su deseo de romper con el sistema bipartidista actual y apostar por una alternativa real al supuesto “partido único” que domina la política estadounidense ().
El trasfondo de este anuncio es la ruptura pública entre Musk y el expresidente Donald Trump, originada por profundas diferencias sobre un ambicioso plan fiscal respaldado por el Congreso y promovido por Trump, conocido como “One Big Beautiful Bill”. Musk criticó duramente la propuesta al señalar que provocaría un severo aumento del déficit público, estimado en 3.3 billones de dólares por una agencia del Congreso , y advirtió que aquellos legisladores republicanos que lo apoyen podrían perder sus elecciones primarias en 2026 .
Trump reaccionó desafiando directamente a Musk, advirtiéndole que podría recortar los subsidios a sus empresas, incluidas Tesla y SpaceX, e incluso revocar el apoyo oficial al haber perdido su posicionamiento dentro del movimiento republicano, calificando su iniciativa como una amenaza para el statu quo . Musk respondió señalando que, ante un Congreso dividido, una estrategia viable sería obtener dos o tres escaños en el Senado y entre ocho y diez distritos en la Cámara de Representantes, los cuales podrían convertirse en decisivos para aprobar o vetar leyes clave .
La creación del Partido América, aún sin registros formales en la mayoría de estados, ha generado reacciones encontradas. Por un lado, supone un desafío frontal al duopolio demócrata-republicano, con Musk presentándose como un libertario pragmático preocupado por la deuda y el despilfarro. Por otro, enfrenta críticas por su practicidad: expertos políticos recuerdan que figuras como Kanye West también intentaron fundar partidos alternativos (por ejemplo, en 2020), pero con escasa resonancia, más vinculados a una expresión simbólica que a una base sólida .
Este anuncio no es el primero de Musk. Ya en mayo pasado había advertido que, de aprobarse la reforma fiscal de Trump, emprendería acciones políticas como financiar primarias opositoras o respaldar campañas alternativas (). Su decisión de abandonar su puesto en la Casa Blanca como responsable de eficiencia gubernamental, bajo el organismo DOGE, se produjo precisamente por este desacuerdo .
El escenario electoral de EE. UU. muestra un Congreso dividido tras la votación de esta ley fiscal en la Cámara, con empate técnico en el Senado y el voto del vicepresidente. Musk calcula que incluso unos cuantos escaños clave podrían otorgar al Partido América la influencia necesaria para presionar en legislaciones polémicas ().
El anuncio del nuevo partido coincide con un momento político tenso en Washington. Por un lado, el Senado debate los elementos esenciales del plan fiscal —recortes impositivos, techo de la deuda y partidas para defensa e inmigración— con dificultades para alcanzar consenso incluso dentro del propio Partido Republicano . Por otro, el tiempo corre: Trump busca su aprobación antes del Día de la Independencia (4 de julio), mientras enfrenta críticas de legisladores como Thom Tillis y Rand Paul .
En conclusión, la iniciativa de Musk no solo redefine su postura política tras años de simpatía con Trump, sino que también representa un experimento democrático: desafiar el sistema bipartidista con una propuesta que, aunque incipiente, aspira a convertirse en un factor determinante en la cocina política de Estados Unidos.


