Las delegaciones de Israel y Líbano acordaron en Washington implementar un alto al fuego condicionado a que la milicia de Hezbolá detenga sus ataques contra territorio israelí y cese sus operaciones en el sur del Líbano, como parte de los esfuerzos diplomáticos impulsados por Estados Unidos para reducir la tensión en la frontera entre ambos países.
El entendimiento fue alcanzado tras una reunión celebrada en la sede del Departamento de Estado, donde representantes de ambas naciones avanzaron en un plan que contempla la creación de “zonas piloto” dentro del territorio libanés. Estas áreas quedarían bajo control del Ejército de Líbano y excluirían la presencia de Hezbolá, de acuerdo con lo informado por las partes.
La ronda de conversaciones fue encabezada por los embajadores de Israel y Líbano en Estados Unidos, Yechiel Leiter y Nada Hamadeh. Se trata del cuarto encuentro de este tipo realizado durante el año, en un proceso diplomático que busca establecer mecanismos de seguridad y reducir los enfrentamientos en la zona fronteriza.
Según la declaración conjunta citada por Latinus y EFE, el alto al fuego “está condicionado al cese total de los disparos de Hezbolá y a la evacuación de todos sus operativos” entre el río Litani y la frontera israelí. Las partes también señalaron que, con la orientación de Estados Unidos, se buscará avanzar en la creación de áreas donde las Fuerzas Armadas libanesas asuman el control exclusivo del territorio.
Israel y Líbano no mantienen relaciones diplomáticas, por lo que estos contactos representan un avance relevante en medio de un escenario marcado por hostilidades recurrentes. Las negociaciones previas permitieron aprobar y extender un alto el fuego, aunque este ha enfrentado rupturas por nuevos ataques y operaciones militares.
Las delegaciones acordaron reunirse nuevamente el 22 de junio en Washington, con el objetivo de continuar las conversaciones y avanzar hacia un eventual acuerdo integral de paz y seguridad.


