Carlos E. Bojórquez Urzaiz
(Ilustración: Paloma Milla)
El ideal de autonomía universitaria pensado por Felipe Carrillo Puerto para la creación de la máxima casa de estudios yucateca quedó resumido en el artículo sexto del Decreto número 15 de febrero 25 de 1922, donde se dispuso lo siguiente: “Por esta primera y única vez y mientras se establecen las prácticas universitarias, el Rector de la Universidad y los Di rectores de cada una de las Facultades que comprenden la misma serán nombrados por el gobierno del Estado”.
A todas luces la autonomía se puso en práctica desde la primera sesión de Consejo Universitario celebrada en marzo de 1922, cuando el rector Eduardo Urzaiz Rodríguez, observando la inequidad existente entre los miembros que integraban este organismo, propuso que los estudiantes tuvieran al menos un representante en el Consejo. Este primer acto de autonomía, que no fue menor, por lo que representa para los orígenes de la democracia universitaria, incluyó la necesidad de dirigir un comunicado a los estudiantes para invitarlos a elegir entre los alumnos de las Escuelas y Facultades a un representante ante elConsejo Universitario. Remitieron invitaciones a la Federación de Estudiantes, al Círculo de Estudiantes de Jurisprudencia, a la Sociedad Minerva, al Círculo de Estudiantes de Yucatán, a la Sociedad Estudiantil Beethoven, al Círculo de Estudiantes de Bellas Artes y al Círculo de Estudiantes de Medicina, quienes en conjunto, después de reunirse para ese propósito, votaron y resultó electo Maximiliano Peniche Vallado.
Tuvieron que trascurrir más de diez años antes que el doctor Jesús Amaro Gamboa, durante el brevísimo tiempo que se desempeñó como rector de la Universidad, del 20 de febrero al 21 de julio de 1936, se atreviera a transformar radicalmente la vida de la alta casa de estudios, puesto que, a iniciativa suya, los estudiantes adquirieron paridad numérica, con voz y voto, al igual que los profesores y directores de Escuelas y Facultades en el Consejo Universitario. La imprevista salida del doctor Amaro Gamboa de la rectoría, debido a una serie de contradicciones con el Gobierno encabezado por Florencio Palomo Valencia, en palabras de Conrado Menéndez Díaz, fue un acto pleno deheteronomía, es decir, de esa capacidad ilegítima de manejar las instituciones a través de un poder o unas leyes externas.
Y es que la heteronomía universitaria más trágica, acaso la más ominosa violación que hasta hoy se haya sufrido, ocurrió mediante el pillaje del que fue objeto su rector fundador el doctor Eduardo Urzaiz Rodríguez, quien fue obligado a sustraerse de la vida pública por el autonombrado gobernador de Yucatán Juan Ricárdez Broca, el 12 de diciembre de 1923, durante la asonada que encabezó para derrocar al gobernador constitucional Felipe Carrillo Puerto. Se sabe que, al concluir la sesión de Consejo Universitario de diciembre 6 de 1923, el doctor Urzaiz Rodríguez, portando la tarjeta roja 759 de militante del Partido Socialista del Sureste, no fue visto por varios meses por familiares y amigos, temiéndose incluso por su vida.
Las tensiones entre la heteronomía, como instigación de algunos gobiernos locales para vulnerar la autonomía de facto, y la defensa de este atributo registrado en el decreto fundacional de laUniversidad, parece haber sido una tentación constante afrontada por los rectores con mayor o menor éxito, tratando de buscar equilibrios entre el suministro de recursos financieros y las libertades educativas y aun la independencia para nombrar a sus autoridades.


