Un ataque masivo lanzado por Rusia contra múltiples ciudades de Ucrania ha dejado al menos 17 personas fallecidas y cerca de un centenar de heridos, además de provocar daños significativos en infraestructura civil y cortes de energía en varias regiones del país.
De acuerdo con autoridades ucranianas, la ofensiva incluyó el uso de misiles balísticos, misiles de crucero y cientos de drones, en una de las operaciones aéreas más intensas registradas en los últimos meses. A pesar de que los sistemas de defensa lograron interceptar una gran cantidad de proyectiles, varios impactos alcanzaron zonas residenciales, generando destrucción en ciudades como Kiev, Odesa y Dnipró.
El presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, denunció la magnitud del ataque y afirmó que “Rusia no merece ninguna flexibilización de la política internacional ni el levantamiento de las sanciones”. Asimismo, comparó las acciones del Kremlin con episodios históricos de expansión territorial, señalando que el gobierno ruso “quiere decidir el futuro de otras naciones y si tienen el derecho o no a existir”.
Las autoridades también reportaron que varias ciudades quedaron sin suministro eléctrico tras los bombardeos, lo que ha agravado la situación humanitaria en medio del conflicto. Los ataques no solo se produjeron durante la madrugada, sino que continuaron a plena luz del día, afectando edificios residenciales y zonas urbanas densamente pobladas.
En paralelo, Ucrania ha reiterado su llamado a la comunidad internacional para fortalecer su sistema de الدفاع antiaéreo, ante la creciente dificultad para interceptar misiles balísticos. Funcionarios ucranianos advirtieron que la escasez de sistemas avanzados limita su capacidad de respuesta frente a este tipo de ofensivas.
Por su parte, las fuerzas ucranianas respondieron con ataques dirigidos a infraestructuras en territorio ruso, en un nuevo episodio de escalada dentro del conflicto que continúa sin señales de resolución inmediata.
La reciente ofensiva evidencia la persistente intensidad de la guerra y el impacto directo sobre la población civil, en un contexto donde los enfrentamientos se mantienen activos en múltiples frentes del territorio ucraniano.


