La emblemática basílica de la Sagrada Familia en Barcelona alcanzó un hito histórico con la instalación de la pieza final de su torre central, el paso decisivo para completar una de las obras arquitectónicas más icónicas del mundo.
Este avance importante consiste en elevar al extremo de la torre dedicada a Jesucristo una cruz de 17 metros de altura elaborada en acero y vidrio, cuyas secciones superiores fueron cuidadosamente izadas y colocadas para cerrar la estructura. Según el reporte sobre el acontecimiento, “el tramo superior de una cruz de acero y vidrio de 17 metros fue izado recientemente para completar la torre central dedicada a Jesucristo”.
Con esta instalación la basílica alcanza su altura máxima de 172.5 metros, lo que la convierte oficialmente en la iglesia más alta del mundo, superando la altura de la catedral de Ulm en Alemania. Este logro marca un momento histórico luego de 144 años de construcción desde el inicio del proyecto.
El proyecto, diseñado originalmente por Antoni Gaudí, ha sido reconocido internacionalmente por su singular combinación de formas modernistas y simbolismo religioso. Esta etapa representa la culminación de la obra principal, aunque trabajos adicionales, especialmente en la detallada Fachada de la Gloria, continuarán durante la próxima década.
La instalación de la pieza final se ha programado para coincidir con el centenario de la muerte de Gaudí, previsto para junio de este año, cuando se realizarán ceremonias conmemorativas en Barcelona en honor al arquitecto.
Este acontecimiento no solo representa un avance en arquitectura y patrimonio cultural, sino que también subraya la importancia de la Sagrada Familia como símbolo universal del arte y la ingeniería que ha definido el skyline de Barcelona durante más de un siglo.


