La inflación en México continúa mostrando una tendencia al alza durante la primera quincena de marzo de 2026, al ubicarse en una tasa anual de 4.63%, de acuerdo con datos publicados por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi). Este nivel representa el más alto registrado desde la segunda mitad de octubre de 2024, en un contexto de presiones persistentes en diversos rubros de la economía.
El Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) avanzó por quinta quincena consecutiva, superando las previsiones de analistas que estimaban una tasa de 4.35%, según un sondeo de Reuters.
En términos quincenales, los precios al consumidor registraron un incremento de 0.62% durante los primeros 15 días de marzo, reflejando aumentos en productos como el jitomate, el pollo, el transporte aéreo y la electricidad.
Por su parte, la inflación subyacente, considerada un indicador más preciso para medir la trayectoria de los precios al excluir productos de alta volatilidad, se ubicó en 4.46% anual. Aunque este indicador disminuyó por tercera quincena consecutiva, se mantiene por encima de la meta oficial del Banco de México, fijada en 3% con un margen de variación de un punto porcentual.
En este contexto, el comportamiento de la inflación ha reforzado la expectativa de que el Banco de México mantenga sin cambios su tasa de interés de referencia en su próxima decisión de política monetaria. De acuerdo con una encuesta de Reuters, “gran parte del mercado espera que Banco de México mantenga nuevamente su tasa referencial en un 7%”, tras haber interrumpido en febrero una serie de recortes al costo del crédito.
No obstante, una parte de los analistas considera posible la reanudación del ciclo de flexibilización monetaria mediante un ajuste a la baja de 25 puntos base, aunque esta perspectiva se mantiene sujeta al comportamiento inflacionario en las próximas semanas.
El repunte de la inflación ocurre en un entorno internacional marcado por la estabilidad de tasas de interés en diversos bancos centrales, así como por tensiones geopolíticas que podrían influir en los precios globales, especialmente en energéticos.
La evolución reciente del índice inflacionario mantiene la atención de autoridades y mercados, debido a su impacto directo en el poder adquisitivo de los consumidores y en las decisiones de política económica del país.


