La Revista

UNO RECIBE LO QUE DA

LA PELOTA ES REDONDA

Luis Felipe Alvarez

23 de abril de 2026

En la novena entrada del juego seis de la Serie de Campeonato de la Liga Americana, el cerrador de los Yankees, Aroldis Chapman enfrentó a José Altuve con dos outs y la carrera del empate corriendo en primera. El venezolano conectó un cuadrangular de dos carreras con el que los Astros ganaron el juego y eliminaron a los Yankees en la temporada 2019.

Pero lo que todos recordamos de aquel episodio es la reacción de Chapman tras el batazo: Sonrió.

Esa inesperada reacción generó gran polémica, al no corresponder con el enojo que se esperaba por perder el trabajo de toda una temporada. Increíblemente todos hubieran preferido una mueca que una sonrisa.

Al tiempo, considero que Chapman no se equivocó. Si pudiéramos elegir, con serenidad, como reaccionar ante las dificultades del pasado, muchos optaríamos por la sonrisa.

La sonrisa tiene un poder multiplicador, cuando decidimos ofrecerla, no la perdemos; por el contrario, se replica y recibimos otra de vuelta. Al final, nos quedamos con dos, la que damos y la que nos regresan. Uno recibe lo que da.

Quienes han perdido la sonrisa son los aficionados de los Mets de Nueva York. Hasta el pasado martes 21 de abril, los de Queens acumulaban 12 derrotas consecutivas y el peor récord de Grandes Ligas. En las gradas del Citi Field comenzaron a aparecer rostros cubiertoscon bolsas de papel. 

Este gesto puede parecer incluso gracioso, pero encierra un mensaje mucho más profundo: Vergüenza.

La relación entre un equipo y su afición es,probablemente, su activo más valioso. Hay franquicias con décadas sin títulos, pero que han sabido sostener el vínculo con sus seguidores. Por el contrario, hemos visto a equipos de prestigio, como los Atléticos, romper esa relación hasta que el desapego de sugente los condena al exilio.

El martes los Mets recibieron a los Mellizos de Minnesota. Ganaban tres a cero enla quinta entrada, gracias a un cuadrangular de tres carreras de Francisco Lindor. Su ampliasonrisa encendió en los aficionados la ilusión de una victoria.

Minnesota acortó distancia en la sexta e igualó en la séptima. Así, la novena entradaquedó servida para que los Mets recurrieran a su cerrador “de lujo” Devin Williams.

Williams llegó a los Mets proveniente de los Yankees, donde registró una decepcionante efectividad de 4.79. Su salida de Nueva York estuvo marcada por abucheos constantes.

Tras firmar con los Mets, escribió en redes sociales: “Para un grupo de personas que no me querían de vuelta en su equipo, seguro que están muy enojados en los mensajes directos.”El mensaje fue interpretado como un reclamo hacia la afición por la falta de apoyo y elmaltrato recibido.

La labor de Williams el martes anteMinnesota fue desastrosa. Otorgó tres bases por bolas, permitió dos imparables, aceptó doscarreras y dejó las bases llenas antes de abandonar el juego… entre abucheos.

Su reemplazo, Austin Warren, ponchó a los tres que enfrentó. El Citi Field volvió a encenderse y el enojo hacia Williams fue más evidente.

Me pregunto qué dirá ahora Devin Williams sobre los aficionados de los Mets que lo abuchearon incluso más que los de los Yankees.

De algo estoy seguro: cuando entregue una salida digna de cerrador estelar, recibirá aplausos y sonrisas. Mientras tanto, no debería esperar algo distinto a los abucheos. Al final, es simple: uno recibe lo que da.

La Pelota es Redonda

Pero viene en caja cuadrada

Luis Felipe Alvarez

luisfe143102@gmail.com

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