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México y Corea del Sur buscan fortalecer su relación comercial ante nueva ola de aranceles

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México y Corea del Sur iniciaron conversaciones para rediseñar su relación comercial en medio de un escenario internacional marcado por nuevas tensiones arancelarias, cambios en las cadenas globales de suministro y la creciente presión proteccionista impulsada desde Estados Unidos. El acercamiento ocurre después de que el Gobierno mexicano anunciara la aplicación de aranceles de entre 5 y 50 por ciento a más de mil 400 productos provenientes de países con los que no mantiene tratados de libre comercio, entre ellos Corea del Sur.  

La discusión fue encabezada por el secretario de Economía de México, Marcelo Ebrard, y el ministro de Comercio de Corea del Sur, Yeo Han-koo, durante reuniones celebradas en Ciudad de México. Ambas partes coincidieron en la necesidad de modernizar los mecanismos de cooperación económica y comercial ante el nuevo entorno global, aunque autoridades mexicanas descartaron que actualmente exista una negociación formal para concretar un tratado de libre comercio entre ambos países.  

Las medidas arancelarias impulsadas por México forman parte de una estrategia orientada a proteger sectores considerados estratégicos para la economía nacional, especialmente industrias relacionadas con automóviles, textiles, plásticos, acero, autopartes y electrodomésticos. Estas disposiciones entraron en vigor en enero de 2026 y han generado preocupación entre empresas asiáticas con fuerte presencia en territorio mexicano.  

Corea del Sur ha manifestado en distintas ocasiones su interés por reactivar las negociaciones de un tratado comercial con México, proceso que permaneció detenido durante varios años. Funcionarios surcoreanos consideran que un acuerdo permitiría preservar la competitividad de sus compañías instaladas en México y garantizar estabilidad para nuevas inversiones en América del Norte.  

Actualmente, México representa el principal socio comercial de Corea del Sur en América Latina. Empresas como Hyundai y Kia en el sector automotriz, así como Samsung y LG en la industria tecnológica y de electrodomésticos, mantienen operaciones relevantes en el país y utilizan el territorio mexicano como plataforma exportadora hacia Estados Unidos y Canadá gracias a las ventajas del T-MEC.  

El Gobierno surcoreano ha solicitado a México que las nuevas políticas arancelarias no afecten las inversiones futuras ni las cadenas de suministro ya instaladas en el país. Además, Seúl ha insistido en que la revisión próxima del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá debe mantener un esquema de libre comercio regional que continúe favoreciendo la integración industrial de Norteamérica.  

La nueva estrategia comercial mexicana también responde al endurecimiento de la política económica estadounidense. La administración de Donald Trump ha retomado medidas proteccionistas y nuevas investigaciones comerciales contra diversos países, incluido México, situación que ha incrementado la incertidumbre sobre el futuro del T-MEC y el comercio regional.  

Marcelo Ebrard reconoció recientemente que la revisión del T-MEC podría extenderse más tiempo de lo previsto debido al contexto político y comercial en Estados Unidos. Sin embargo, sostuvo que México busca aprovechar el fenómeno de relocalización de cadenas productivas y fortalecer alianzas estratégicas con otras regiones del mundo para reducir riesgos económicos.  

En paralelo, México también avanza en la modernización de su acuerdo comercial con la Unión Europea, cuya firma está programada para mayo de 2026. El Gobierno federal considera que ampliar y diversificar mercados será clave para enfrentar la volatilidad derivada de la disputa comercial global y la política arancelaria estadounidense.  

Analistas económicos consideran que la relación entre México y Corea del Sur atraviesa una etapa de redefinición. Por un lado, México busca proteger industrias nacionales y responder a la presión de Estados Unidos; por otro, necesita mantener la confianza de inversionistas asiáticos que forman parte importante de la manufactura instalada en el país.  

Especialistas también advierten que la integración industrial entre ambas naciones es profunda en sectores como automotriz, electrónicos y autopartes, por lo que cualquier ajuste arancelario tiene efectos directos en cadenas de producción compartidas entre Asia y América del Norte.  

En este contexto, ambos gobiernos acordaron crear grupos de trabajo para analizar nuevas formas de cooperación económica, evaluar el impacto de las medidas arancelarias y explorar oportunidades de inversión en industrias tecnológicas, energéticas y manufactureras. La redefinición de la relación comercial entre México y Corea del Sur ocurre en uno de los momentos más complejos para el comercio internacional en los últimos años, marcado por tensiones geopolíticas, competencia industrial y cambios acelerados en las cadenas globales de suministro.  

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