De Ser a Ser, por: Santiago Heyser.
Las relaciones de pareja tienden al deterioro natural
porque se vuelven monótonas al caer en la rutina y por expectativas incumplidas.
Hay dos formas de relacionarnos en la pareja: Una, porque queremos
extraer algo de la otra persona para cubrir alguna o varias de nuestras
carencias o necesidades, ya sea tiempo, sexo, sustento, compañía, estatus,
seguridad, etc.; Dos, porque queremos compartir nuestra vida.
El problema inicia cuando formamos pareja por razones equivocadas; salir
de casa de nuestros padres, un embarazo no deseado, presión por la edad, etc.,
y porque partimos de la premisa equivocada de que la otra persona tiene que
llenar nuestras expectativas; tan es así, que acostumbramos tener una lista,
cuando menos mental, de las características y atributos físicos, materiales,
culturales y de personalidad, que consideramos debe tener nuestra pareja ‘ideal’.
Al respecto, hagamos una distinción: si bien es natural que en nuestra unicidad
busquemos o nos atraigan ciertas características específicas para relacionarnos
y formar pareja, la intención cambia totalmente cuando se busca que la persona
cumpla con tales características porque estoy esperando recibir algo, porque
espero que mi pareja sea como imagino o porque espero que me dé “aquello que
considero” que necesito para ser feliz; esto implica que somos incompletos y
que nuestra felicidad y plenitud van a depender en mayor o menor grado de
nuestra pareja, y cuando no nos haga felices, será lógico para nosotros
exigirlo o reclamarlo (porque ni siquiera reflexionamos sobre la irracional
expectativa), solo sentiremos la carencia y en lugar de asumir la
responsabilidad de nuestra vida y emociones, buscaremos inconscientemente
responsabilizar a la pareja. Me pregunto, cuántos de nosotros, cuando iniciamos
una relación, le avisamos a nuestra pareja lo que esperamos de ella.
El problema cuando queremos suplir nuestras carencias o cubrir nuestras
necesidades con la otra persona y relacionarnos a partir de ello, es que no
podemos esperar que la otra persona resuelva nuestras limitaciones o aporte lo
que carecemos, al final del día, la pareja es una persona independiente que
tiene su propia agenda de vida, muy probablemente ajena a nuestros
requerimientos, siendo así, las consecuencias de ello serán que el amor, o lo
que creemos que es amor, se acabe, llevando al final la relación, o, a continuar
la relación con una calidad de vida mediocre, lo que nos llevará a una vida de
simulaciones, roles, hábitos, estereotipos y etiquetas, en donde a lo mejor
encontramos algún tipo de equilibrio funcional o emocional sustentado en la
insatisfacción, sin alcanzar la plenitud que debería ser la aspiración en
nuestra vida.
Las personas cambiamos todo el tiempo, cambian nuestras perspectivas,
ideas, sueños y preferencias, con la edad, por experiencias vividas y por la
nueva información que nos llega; por eso, el amor que no es un producto
terminado que se tiene y se conserva, lo debemos cuidar, fortalecer y alimentar
diariamente, actualizándolo con los cambios que tenemos ambos en la pareja. Si
no lo nutrimos, el amor se debilita y con el tiempo muere, generando
desasosiego, inestabilidad emocional e irritación que se manifiesta en las
formas de comunicarnos, en la intimidad y en la vida cotidiana; la comunicación
amorosa se transforma en contestaciones ásperas, el abrazo en la intimidad
cambia por el alejamiento y el rechazo, como cambian las maneras y atenciones
mutuas por el desgano y la apatía que generan los conflictos.
Cuando nos relacionamos para compartir “nuestra vida”, lo que se está
compartiendo son las individualidades de dos seres diferentes y únicos que
consideran tener afinidades y objetivos comunes que prometen una mejor vida que
estando solos, con ello en mente, las diferencias tienden a ser de forma y no
de fondo, haciéndolas más fáciles de administrar y conciliar, construyendo así
un ambiente que favorece la posibilidad de vivir bien en el día con día. No es
el amor lo que sustenta una relación, es el modo de relacionarse lo que
sustenta al amor… ¡Así de sencillo!
Un saludo, una reflexión.
Twitter: @SantiagoHeyser
Correo: heyser@deseraser.mx


