Una nueva ofensiva aérea rusa volvió a golpear a Ucrania durante la noche del domingo al lunes, dejando un saldo preliminar de al menos 11 personas muertas y 53 heridas, de acuerdo con autoridades ucranianas citadas por Latinus y Associated Press. El ataque incluyó drones y misiles dirigidos principalmente contra Kyiv, la capital del país, y Járkiv, la segunda ciudad más grande de Ucrania.
La jornada estuvo marcada por una serie de explosiones que obligaron a numerosos habitantes de Kyiv a buscar refugio bajo tierra, mientras columnas de humo negro se elevaron sobre distintas zonas de la ciudad. Según los reportes oficiales, entre los lesionados se encuentran dos niños de cinco y seis años, lo que volvió a poner en el centro de la discusión el impacto de la guerra sobre la población civil.
En Kyiv, el alcalde Vitali Klitschko informó que al menos cinco personas murieron y 30 resultaron heridas. Las autoridades señalaron que varios impactos alcanzaron puntos civiles en el distrito de Shevchenkivskyi en menos de 30 minutos, entre ellos un edificio de departamentos de 25 pisos. También se reportaron incendios en un mercado y en una tienda de comestibles, mientras que en el distrito de Obolonskyi un edificio residencial de nueve pisos recibió un impacto directo.
La ofensiva también afectó a Járkiv y Dnipro. Rusia, por su parte, sostuvo que sus ataques estuvieron dirigidos contra instalaciones industriales y de defensa, así como talleres vinculados con la producción de drones de largo alcance y misiles de crucero. Entre los objetivos señalados por Moscú estuvieron plantas ubicadas en Kyiv y oficinas de reclutamiento militar.
El ataque se produjo en un momento de alta tensión diplomática, luego de que el presidente ucraniano Volodímir Zelenski y el mandatario ruso Vladimir Putin hablaran por separado con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump. Las conversaciones fueron interpretadas como una señal de que Washington mantiene activos sus esfuerzos para impulsar una salida al conflicto iniciado con la invasión rusa de febrero de 2022.
Además de las víctimas humanas, el ataque provocó daños en la Kyiv-Pechersk Lavra, uno de los complejos religiosos más importantes de Ucrania y considerado patrimonio mundial. De acuerdo con Associated Press, el incendio en la zona aumentó la preocupación por la destrucción del patrimonio cultural en medio de la guerra.
La guerra en Ucrania también figura entre los temas previstos para la cumbre del G7 en Francia, donde Zelenski busca mantener el respaldo internacional hacia su país, especialmente en materia de defensa aérea. La nueva oleada de drones y misiles refuerza el llamado de Kyiv para recibir más apoyo militar, mientras la población civil continúa enfrentando las consecuencias de un conflicto que no muestra señales claras de detenerse.


