Por: Cristina Padín.
Dicen que apareció en un parque sevillano, o en una calle de Sevilla, dicen muchas cosas. Dicen que era plateado y azul y blanco, que poseía movimiento propio, que emitía unos sonidos que recordaban a los villancicos.. que su forma era parecida a la de una caja de regalo.
Dicen que nadie se explicaba la razón por la que aquel paquete luminoso, con adornos navideños, no se hallaba a la vera de una chimenea o bajo un abeto de Navidad. Allí, abandonado, tal vez sintiera frío o melancolía. Pero no: aquel objeto de luz se encontraba bien.
Era un detalle de Reyes. Traía mensajes. Muy bonito. Un beso de parte de los abuelos que están en el cielo. Un consejo del Rey Gaspar sobre buena conducta para todo el año. Una oración desde Salamanca hasta Santiago. Un deseo de buena suerte para los que parten a Manizales.
Era una caja de luz y plata, de ilusión y de duende. Una caja de música, de esperanza, de literatura. Una caja que gustaba a todos aquellos a los que atraen las cosas nuevas y adoran las cosas de siempre. Inspirada en Dickens, en los buenos sentimientos de la Navidad. Era paz, no vanidad..
El cuento se sitúa en Sevilla pero se extiende a todo lugar
Feliz 6 de enero, el mío en familia y con amigos: perfecto
A los niños
A la ilusión
Hugo, Isabel, Gonzalo, Ana, Jose
Al toreo y a mi querido Juli
A la cultura
A mi querido Luis
Inspirada en el Rey Gaspar de la preciosa cabalgata de Madrid: fantástica
A los buenos deseos de la Navidad
A Manuel, qué tal los regalos?


