Por: Cristina Padín.
Y así las cuatro palabras nacieron nada más ser pronunciadas, y se alimentaron de lo que llevaba en la boca y en el corazón el que las había dicho: nobleza, verdad, alma.. Cuatro palabras que nacieron en Madrid, la que es una ciudad perfecta y acogedora, y volaron. Libres, revoltosas, ávidas de sensaciones y experiencias. Curiosas y cultas e inquietas..
Viajaron. Viajar y leer son grandes puertas y enormes ventanas..
Y desde entonces son garra. Son entrega. Y son de color blanco, por la luz. Y son como un abrazo y como una oración y como la concesión de la Puerta del Príncipe. Cuatro palabras que regalan esperanza, confianza. Y puede ser un verso de calma para seres que nadan entre las olas crueles y salvajes de temporales llamados depresión, ansiedad, angustia.. y varios nombres más.
De esto se sale.. un soplo de energía plateada, la del frío de las mañanas de enero o la que ilusiona en los amaneceres de abril.. un poco de frescura en un pozo de oscuridad y tinieblas. Padecer depresión o ansiedad no es estar triste ni tener un mal día ni no querer trabajar. Es estar enfermo, vulnerable.. y necesitar remedio, consuelo, protección, atención, respeto.
De esto se sale.. lo escuché a José Tomás en un comedor social en Madrid. De lo malo se sale. Con tiempo, con ayuda, con afecto.
Dedicado a todas las personas que lidian con una dolencia mental. Muy difícil..
A José Tomás, un ser grande que siempre tiene tiempo y respeto
A las palabras bonitas.. no hay necesidad alguna de insultar ni de humillar para comunicar algo
Aquella mañana estuve con mi hermana en ese comedor social.. A tomasistas, como mi querido Arnaud
Al toreo
A mi querido Luis
A Madrid, ciudad libre, en el que he vivido y en la que siempre he sido feliz


