Por: Cristina Padín.
Y es que érase una vez.. una heroína y un héroe. Y era tan extraño en aquellos tiempos encontrar algo así que dicen que hasta el cielo se sorprendió. Y se quedó mudo un momento y después se deshizo en una lluvia de agua fresca y pura. Qué cosa tan bonita. Eran tiempos tan malos, malos para la lírica, que ya casi en cada esquina y en cada rincón se olvidaban los versos, las leyendas, la canción..
Ella era de ojos de agua y melena castaña, él de mirada de avellana y cabello negro.. eran apuestos, pero eso no era lo importante. Eran honrados, sinceros, cultos, nobles, francos. Y eso en la época era tan extraño! Hablaban de un lance taurino por el placer de hacerlo; leían una novela para gozarla; amaban la fotografía; suspiraban con un volante.. vivían con pasión genuina una procesión, una obra de teatro..
Y en un lugar donde todo era burdo y muy interesado aquellos dos seres que aportaban y no insultaban eran únicos. En otros lares se les llamaba, cual Romeo y Julieta, la Heroína y el Héroe..
Y es que es un cuento dedicado a esas personas que hacen cosas con el alma, no con el interés..
A mi hermana
A Emi y María
Albriux: el mejor
A mi querido Luis
Al toreo
A los que trabajan por el toreo
A las bellas fotografías, como la que hemos recibido hoy
A la cultura. Sin cultura la vida es.. mera y vulgar incultura


