Por: Cristina Padín.
Dicen que en el cielo de los personajes el que era Balbino, un rapaz de aldea, quiso iniciar el mes de la melancolía: noviembre.. escribiendo un relato que fuera dorado, que supiera a castañas y lumbre, cuentos y costumbres, manzanas asadas, tempranos atardeceres, marrón y naranja en las calles, velas encendidas.. lo nuestro, lo auténtico, lo puro. Fuego, aroma, sonidos de otoño, la verdad en las veredas. Balbino era romántico y leal…
Y se escapó un momento de las memorias de su libro, que los rapaces de aldea son tan sólidos que pueden alcanzar cualquier destino.. y narró y narró. Contó sobre el mes, que remata en san Andrés, y trae trompos a los caminos de Galicia. Sobre Silvia, mitad arte mitad bondad, que festeja santo. Sobre Carlos, nobleza y elegancia, le ocurre lo mismo. Sobre María, dulce y lista, cumpleañera. Sobre Santa Ángela: el ser y el corazón. Sobre los lectores: el saber estar!
Y dicen que a Balbino la historia le quedó muy bien. Palabras de primeros de noviembre…
A los primeros de noviembre
A los rapaces de aldea
A cada Silvia, de santo mañana. En especial a mi amada hermana
A Carlos, de santo el 4… en especial Carlos C, su hijo Carlos, Carlos C y Carlos M
A María, especial y querida amiga, cumpleañera del 5
A Santa Ángela: el bien
A Balbino, qué delicia de libro
A mi Luis
A Galicia
A JC, A, M, JM
A lo nuestro
A los lectores y a la cultura


