Por: Eduardo Ruiz-Healy.
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México descendió tres posiciones en el Índice de
Democracia (ID) 2022 elaborado por el Economist Intelligence Unit (EIU)
difundido hace unos días. De haber ocupado el lugar 86 en el ID 2021 al obtener
una calificación de 5.57 de 10 puntos posibles, en el ID 2022 ocupa el lugar 89
con una calificación de 5.25. Esto indica que el sistema político mexicano,
lejos de avanzar hacia una verdadera democracia, está experimentando un
retroceso.
El EIU explica que su ID, “en una escala de 0 a 10, se
basa en las calificaciones de 60 indicadores, agrupados en cinco categorías:
proceso electoral y pluralismo; libertades civiles; el funcionamiento del gobierno;
participación política; y cultura política. Cada categoría tiene una
calificación en una escala de 0 a 10 y el índice general es el promedio simple
de los cinco índices de categoría. Los índices de categoría se basan en la suma
de las puntuaciones de los indicadores en la categoría, convertidos a una
escala de 0 a 10. Se realizan ajustes a los puntajes de las categorías si los
países no obtienen un 1 en los siguientes áreas críticas para la democracia: 1.
Si las elecciones nacionales son o no libres y justas; 2. La seguridad de los
votantes, 3. La influencia de las potencias extranjeras en el gobierno y; 4. La
capacidad del servicio civil para implementar políticas.
El EIU añade que “Los valores del índice se utilizan
para ubicar a los países dentro de uno de los cuatro tipos de régimen: 1.
Democracias plenas: puntuaciones superiores a 8; 2. Democracias defectuosas:
puntajes mayores a 6 y menores o iguales a 8; 3. Regímenes híbridos: puntaje
mayor a 4, y menor o igual a 6 y; 4. Regímenes autoritarios: puntuaciones
menores o iguales a 4
Por el puntaje que obtiene, México cuenta con un
régimen híbrido “en donde las elecciones tienen irregularidades sustanciales
que a menudo impiden que sean libres y justas. La presión del gobierno sobre
los partidos y candidatos de la oposición puede ser común. Las debilidades son
más frecuentes que en las democracias defectuosas: en cultura política,
funcionamiento del gobierno y participación política. La corrupción tiende a
ser generalizada y el estado de derecho es débil. La sociedad civil es débil.
Por lo general, hay acoso y presión sobre los periodistas, y el poder judicial
no es independiente”.
Desafortunadamente, la descripción arriba anotada
describe muy bien la situación de nuestro país.
En lo que a las cinco categorías arriba mencionadas se
refiere, México obtuvo las siguientes calificaciones: 6.92 para proceso
electoral y pluralismo; 5.59 para libertades civiles; 5.00 para el
funcionamiento del gobierno; 7.22 para participación política; y 3.13 para
cultura política.
En resumen, 85 países se colocan sobre México en el ID
2022 que encabezan, para variar, países de alto desarrollo económico, político
y social. Estos son los primeros 10: Noruega (9.75 puntos), Nueva Zelanda
(9.37), Finlandia (9.27), Suecia (9.26), Islandia (9.18), Dinamarca (9.09),
Irlanda (9.09), Taiwán (8.99), Australia
(8.90) y Suiza (8.90).
No nos engañemos: le falta mucho a México para llegar
a ser una democracia plena y las palabras, acciones y actitudes de nuestra
clase política no ayudan ni ayudarán para lograrlo.


