Se comenta solo…
Por: Carlos Ramos Padilla
Incluso en la política debe haber orden, ética, principios y
respeto. La conducta de Alejandro Moreno administrando la estrategia priista
para elegir a la aspirante presidencial por el Frente Opositor no cumple con
ninguno de los requisitos de cordura. Sus mejores personajes como José Gurria,
Ildefonso Guajardo y Enrique de la Madrid fueron desplazados. Ahora pretenden
lo mismo con Beatriz Paredes, una mujer que puede presumir mejor historial de
vida y político que el propio presidente del PRI. Beatriz es una mujer
cincelada en la experiencia política, es dura, con atributos, firme,
determinante. No se merece ser calificada ni por encuestas ni por el comercio
de los intereses partidistas. Alejandro Moreno bajó radicalmente su confianza y
crédito social con el asunto de la militarización del país y su coqueteo con la
presidencia. Impuso las condiciones para permanecer al frente del tricolor y ha
dejado, ha permitido se fortalezcan las presiones panistas para negociar la
candidatura. No hay rompimiento, pero si juego sucio. Si Moreno sabía desde
semanas atrás, diría que desde el momento en que Xóchitl enfrentó a AMLO en las
puertas de Palacio Nacional y estalló su popularidad, entonces ¿para que el
engaño de mostrar el músculo priista, la fuerza de la cargada en favor de
Beatriz? La tlaxcalteca ha enfrentado crisis personales y políticas de
envergadura. Ha ostentado cargos de alta responsabilidad, aunque en el juego
electoral no ha recibido beneficios. Sabe de diálogos y de confrontaciones y en
su archivero personal guarda los expedientes más interesantes de los políticos
y gobernantes del Mexico contemporánea. Pero vamos, ni como militantes, colega
aspirante merece que su líder expresa en declaraciones públicas lo que, en
corto, en privado, debería tratar con ella. Las cifras de una supuesta encuesta,
así como las determinaciones del caso tendrían que ser informadas y debatidas
con la aspirante antes que con la opinión pública. Es lo más elemental. A eso
se llama defendía y corresponder a escrúpulos. Este innecesario forcejeo
político daña, lastima, no solamente a los involucrados, a los partidos, a la
política, sino al país entero y su futuro próximo que debe ya tener soluciones
prontas en diferentes esquemas como seguridad, educación y salud. Y eso no se
resuelve ni con patrañas, encuestas, traiciones o desplantes. ¿Que negociará
Moreno a cambio del espacio de Beatriz? ¿Su acomodo en la escenografía
política, probables cargos en la administración de la colación, supervivencia
ficticia del PRI? ¿Buscará flotar en el próximo sexenio de perder la oposición?
No se nos olvida ese bravucón, peleador callejero que como gobernador de
Campeche retó a López Obrador, entonces candidato. Dijo entonces, que venga
aquí que se encontrará con la horma de su zapato. Después calló cuando él ya
presidente le desnudó su supuesta riqueza y Layda, arrebatada como siempre, le
dio claros avisos de que se hundiría en el descrédito. Beatriz se ha ganado el
respeto y merece lo mismo, pero hay algunos que cuando pierden los valores
pierden su esencia, su categoría y dignidad. Y eso no es materia de encuestas
ni se olvida en la memoria colectiva. Pero hay cosas que no se valen.
*Conductor del programa VaEnSerio mexiquensetv
canal 34.2, izzi 135 y mexiquense radio


