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Carlos Ramos Padilla
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Por: Carlos Ramos Padilla

Se llegó la fecha y el momento domingo cerca de mediodía, la
convocatoria ciudadana en días emblemáticos puntos de la CDMX, el Ángel de la
Independencia y el Monumento a la Revolución, recuerdos de dos gestas armadas,
históricas, que ambas prometieron transformaciones contundentes para el país.
La sociedad, está 3 de septiembre, mostró en varios puntos del país el
convencimiento de que Xóchitl Gálvez es la mejor opción para dirigir al país y
formar un gobierno de coalición. Sus discursos han sido inteligentes,
conmovedores, emotivos. “Mi color es Mexico” pronunció la aspirante haciendo
notar que a quienes asunto no es de izquierdas o de derechas, sino de unidad y
equilibrio. Se trata de retomar los ideales colectivos que ya se abandonaron.
Las políticas públicas deben de tener resultados tangibles no con discursos
huecos, deformados, insultantes. Debe haber cápsides de gestión, convivencia, gestión,
pero sobre todo satisfactores. Los partidos, iré más lejos, los gobiernos han
quedado incapacitados para cumplir hasta con sus propios proyectos, promesas y
compromisos. El mismo presidente ha reconocido que a los pobres se las usa como
estrategia política y eso es criminal. Para entendernos en el universo
necesitamos educación, ciencia, historia, tecnología y mucho sentido común. El
fanatismo, el dogmatismo hacen perder el camino y entonces los valores se
comercializan, se reducen a mentiras para justificar y sobrevivir. Xóchitl ha
dejado en claro que los mexicanos reconocemos que podemos superarnos si
reconocemos entre nosotros el esfuerzo conjunto, el tendernos auxilio y apoyar
al desvalido cuando tu posición es superior y has tenido mejores oportunidades.
Radicalizar y dividir son el principio de un veneno que lleva irremediablemente
a la derrota y al pleito. Xóchitl debe comprender que efectivamente llegó por
un accidente no planeado, pero como rebote a una actitud presidencial llena de
soberbia y de amargura. El fenómeno Xóchitl no fue baja la catapulta de
reconocer sus méritos, sino de tratar de exhibirla y humillarla. Ahora quieren
quietarle sus derechos, desaforarla. Por ello Xóchitl debe acudirse dé ideas
ramplonas el pobre es pobre porque el rico tiene éxito, sino al abuso de poder
de un político incumplido y demagogo. Hay que estar listos para capacitarnos, competir,
triunfar, extender esos principios en la familia y está en la sociedad. los
gobernantes actuales sobreviven por usar el sacrificio de las más vulnerables
que son el hambre, el desempleo, la desesperanza y grave cuando a esto se le
nutre de odio y rompimiento de un resentimiento generacional que solamente lo
atienden entregando despensas y dádivas. Xóchitl dijo que hablará siempre con
la verdad, un compromiso muy fuerte, y que habrá de gobernar para todos, que
sería su primera obligación. Aseguró que eta por “un bien superior: defender la
República y sus instituciones”. Y
subrayó “llegó el momento de hablar menos, escuchar y hacer más”. Y se ganó la
simpatía cuando se auto calificó como política daltónica para insistir que
solamente ve el color de Mexico. Por lo pronto en menos de una semana hemos
escuchado los pronunciamientos con clase, con categoría, con sobrada educación
política, los de Beatriz Paredes y de Xóchitl Gálvez. Y esto apenas comienza.

 

*Conductor del programa VaEnSerio mexiquense tv canal 34.2,
izzi 135 y mexiquense radio

Carlos Ramos Padilla
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