Ante una entrada regular en la plaza México, se reabrió la segunda parte de esta temporada.
Todo apuntaba y parecía que sería una tarde de triunfo, Clima de cielo azul, templado y sin una gota de viento.
Había muy buen ambiente es los tendidos.
La Corrida de Montecristo, en peso, con presencia, pero principalmente con muy buen tipo y hechuras.
Cartel de triunfadores de la primera parte de la temporada, Juan Pablo Sanchéz y Diego Silveti, acompañados por una figura española; Miguel Ángel Perera.
Todo perfecto, después del paseíllo, Pero empezaron a salir toro por toro, y esto se fue derrumbando estrepitosamente, al salir animales sin fondo, sin bravura y con muy poca fuerza.
Es una pena que una ganadería que ha servido para tantos triunfos, hoy no haya podido refrendarlos en La México. Así pasa y es parte de la vida de un ganadero y de una casa elegida por todos los toreros.
Hay que entender que los toros nos son fabricados en una industria, son animales que lo que llevan en su carácter es lo que les hace que sirvan o no. Y el carácter no es un producto industrial.
Simplemente Los toros de hoy no quisieron.
Lo mejor lo hizo Miguel Ángel Perera en el primero, lo toreó con una suavidad y creatividad increíbles, y con la muleta también se gustó y lo toreó despaciosamente, desafortunadamente el toro rodó en repetidas ocasiones y no pudo llegar la faena a tonos superlativos. Dos pinchazos y fue ovacionado.
Con su segundo no pudo hacer nada, intentó en todo momento, pero sin materia,
No se puede. Silencio.
Juan Pablo Sanchéz, igualmente se encontró sin toros de fondo, si acaso en su segundo llego a escuchar los olés de la México, no sin antes sufrir una voltereta.
Y después ya no aguantó el toro más pases, que hubieran podido llevarle al triunfo, se complicó mucho para matar el toro; con la espada y el descabello, y fue avisado.
Diego Silveti, igualmente se enfrentó a un primer toro sin fondo y sin fuerza. Imposible para triunfo, dejo constancia de hacer las cosas bien, pero no había forma. Pinchazo y estocada.
Su segundo empezó bien en los medios con un cambiado, un par de tandas y el toro metió la cabeza, pero hasta ahí llegó. Se paró y ya no repitió. Tres cuartos de espada y un descabello, después de escuchar un aviso.
Todo esto llevó a que la tarde fuera de mucha decepción y desesperación por el Contenido de los toros.
Será en otra ocasión.
** Fotografías de Joaquín Arjona


