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Pablo Hermoso de Mendoza se presenta en la Santa María de Bogotá

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Hace una semana que volvieron los toros a la Santamaría bogotana después de la clausura política que había pesado sobre ella los últimos cinco años. Volvieron y con polémica y sobre todo con violencia por parte de varios mercenarios disfrazados de animalistas que agredieron, golpearon, insultaron, orinaron y lanzaron huevos a los aficionados que religiosamente se acercaban a la plaza. Para esta segunda corrida, se formó un dispositivo policial que por momentos hacía ver a la capital colombiana como una ciudad en guerra. En las proximidades de la plaza más de tres mil policías se desplegaban en cinco anillos de seguridad, los cuales solo se atravesaban con la entrada en la mano. Mucha tensión en las horas anteriores porque no se sabía la reacción que los violentos iban a tener en esta ocasión. Lo que si consiguieron es que muchos de los aficionados se quedaran en sus casas después de sufrir lo que les tocó hace siete días. No obstante en la plaza hubo más de siete mil héroes que disfrutaron con lo que les gusta y sobre todo que disfrutaron de un espectáculo cien por cien LEGAL.
Afortunadamente en el coso se vivió una auténtica fiesta con la labor de los toreros y con la primera actuación de su ídolo, Hermoso de Mendoza que volvió a cuajar una sobresaliente faena ante un buen toro de César Rincón al que solo le faltó acertar a matar bien. Clasicismo y torería soberbia con un ALQUIMISTA que cuadró perfectamente al toro de salida y lo dejó medido con dos rejones asomándose a los pitones y toreando con la bandera, tanto con el toro en la grupa como pasándolo por los pechos. La labor de banderillas fue la que más caló en los tendidos, primero con los embroques sinceros y ajustados de BRINDIS, dejándose llegar al toro a los pechos mientras cambiaba de pitón y templándolo con la cola en buenos galopes medidos. Posteriormente con DONATELLI la chispa de las piruetas prendió y las gradas echaban humo, todas ellas saliendo de suertes en las que el toro siempre buscaba el pitón para salir toreando con el pecho. Labor de dos orejas rematada con las banderillas cortas de un CAYENA cada día más sólido y ajustado incluso en la suerte del teléfono. Lástima que el rejón de muerte no entró, aunque en descargo del navarro diremos también que aquí el toro no le ayudó en absoluto permaneciendo muy parado.
Triunfo que se esfumó por la hoja de peral y triunfo que se minimizó en el sexto y por un pinchazo se redujo a una oreja otra faena de mucho calado con un estelar DISPARATE ante un toro complicado y con una comunión con el público como no se vivió en toda la tarde. Una faena que comenzó fría con un toro abanto y despistado al que con paciencia y maestría ALQUIMISTA lo fue metiendo en el capazo y en la bandera. El toro comenzó a embestir, pero lo hacía sin continuidad, arreones violentos ante los que Pablo interpuso a un DISPARATE como hemos dicho estelar. Caballos importantes y buenos hay muchos, pero caballos que marquen la diferencia como lo hizo en esta ocasión DISPARATE, solo ha habido un puñado en la historia. Compitió con las complicaciones del astado y a base de meterse en sus terrenos, de dejárselo llegar y de torearlo en corto, hubo un momento en que el toro aflojó e hizo un gesto que sentimos como de rendición, de decir “ya me pudiste”. Y aquí DISPARATE comenzó a enloquecer a la gente pasándose los pitones del toro desde el pecho hasta la punta de la cola, toreando en redondo, haciendo hermosinas, aguantando los derrotes de un astado que siempre llegaba brusco al embroque. Fue el toreo total del caballo total que incluso remató con piruetas. Un cierre para el que Pablo después de cuatro banderillas sintió que el buen público bogotano se merecía más y sorprendió saliendo del patio sobre DONATELLI para colocar una sola banderilla, ajustando la distancia y rematando con una serie de piruetas que hicieron que la fiesta continuara en el tendido. El remate de banderillas llegó en dos cortas con CAYENA a un toro muy parado, ante el que el caballo tenía que exponer todo. Al segundo intento mató de un rejonazo en todo lo alto y se llevó así la única oreja de la tarde en una faena que el jinete había brindado a uno de los muchos policías que permanecían en el callejón alerta para la seguridad de los asistentes y al que Pablo le hizo extensivo su agradecimiento, tanto de su parte, como de parte de todos los asistentes.
La proximidad del hotel con la plaza hizo que Pablo fuera acompañado en su caminar por numeroso aficionados que le jaleaban y le agradecían su presencia en una fecha tan importante para el toreo en Bogotá y que no dejaron en ningún momento de mostrarle toda su admiración por su toreo.

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