Llegaba con los jirones de niebla, y con las más primeras nieves. Le llamaban el tren de la Navidad, anunciaba la llegada de los días mágicos y dorados, los niños decían que durante el año vivía en las montañas…
De repente un año no llegò.
Al siguiente tampoco!
Era una verdadera pena! A todos les gustaba muchísimo el tren de la Navidad, venía con los villancicos, con el tiempo de Adviento, con los fríos. Traía esperanza e ilusiòn, engalanaba esas semanas previas a la Nochebuena…
No sabían còmo hacer que regresara! Y a un niño se le ocurriò la idea de preguntar al Mago! Él sabría qué hacer… y así fue! Llegò a la aldea y gestionò y trabajò y consiguiò que al inicio de diciembre llegara también el tren navideño…
Todos estaban felices! Y el Mago también! Con ganas de que no le pasara como en otros lugares… ya le habían llamado para que volviera la Piña de Diciembre, el Paje de las Cartas…
Y una vez que lograba que eso ocurriera dejaban de contar con él.
El Mago era noble. Pensaba que todo iría muy bien con el tren de la Navidad…


