El Partido Revolucionario Institucional, en la Cámara de Diputados, respaldó los cambios hechos por el Senado, al decreto que por el que se Expide la Ley del Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas y abroga la Ley de la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas.
El diputado Eduardo Zarzosa Sánchez fijó la postura del GPPRI y subrayó: somos y seremos una oposición responsable, la cual siempre va a anteponer los intereses superiores del pueblo mexicano, a los intereses que como partido podamos tener.
Los cambios realizados por la colegisladora no representan invasión de poderes respecto a la integración de la Junta de Gobierno del Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas y validamos todos y cada uno de los requisitos para quien asuma la titularidad del instituto, uno de ellos que sea de origen afromexicano.
Expuso que la aprobación del decreto en cuestión, es una muestra de buena voluntad del grupo parlamentario y con la intención de que de que al próximo Presidente le vaya bien, además recordó que el tema de los pueblos originarios es muy importante, porque son las personas a las que más debemos y las que más respeto debemos tener.
Zarzosa Sánchez consideró importante que el Presidente electo cuente, desde el inicio de su mandato, con instituciones fuertes, y más cuando hemos escuchado que en el programa del próximo primero de diciembre, se tiene contemplado un acto en donde los pueblos originarios le van a entregar un Bastón de Mando, que es símbolo sagrado para los pueblos originarios.
La diputada Frinné Azuara Yarzábal, dijo que debemos sentirnos orgullosos de nuestra diversidad cultural, que es sin duda, una de las mayores riquezas, un patrimonio que estamos obligados a respetar y garantizar su marco jurídico para permitir su conservación y desarrollo.
La nueva ley dijo, tiene avances importantes, porque reconocemos los derechos de los pueblos afromexicanos y porque estamos a favor de saldar la deuda histórica con nuestros hermanos indígenas.
En México existen 68 pueblos indígenas con lengua propia y orgullosamente somos el octavo país, en el mundo, con mayor número de pueblos originarios y el segundo de América, con población de origen étnico.


