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La Navidad INVALUABLE OPORTUNIDAD de refrendar sentimientos y convicciones: Pbro. Jorge Carlos Menéndez Moguel

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Aunque la Navidad es un espacio de convivencia familiar este año será diferente debido a la situación que enfrentamos por la pandemia ocasionada por el Coronavirus, sin embargo, es justo en estos momentos cuando la familia adquiere un significado más profundo.

Al respecto, el Pbro. Jorge Carlos Menéndez Moguel, en entrevista con LA REVISTA, señala que: “Después de 9 meses de pandemia hay cosas que debemos evaluar, reevaluar y refrendar, como por ejemplo, nuestras relaciones con las demás personas y principalmente con el primer círculo de nuestra convivencia habitual que, en la mayoría de los casos es la familia”.

Ciertamente, hay familias en donde el trato y el contacto son ríspidos, difíciles de llevar pues cada familia es un mundo diferente tiene una serie de complejidades según las enseñanzas de sus padres; como decíamos anteriormente la convivencia familiar este año será diferente por la distancia y cuidados que debemos observar para reducir el riesgo de contagio del Covid-19, pero paradójicamente, dentro de las grandes huellas que deja en 2020, estoy seguro que ésta es una gran oportunidad para rescatar la unidad familiar, para hablar, para reencontrarnos, para hablar y tocar puntos y temas que hemos pospuesto, tal vez por miedo, tal vez por falta de tiempo, de calma o por falta de que se den las circunstancias para propiciar un escenario adecuado para poder hablar, dice.

“Ojalá que esos días de epidemia y estos días de Navidad sean una hermosa oportunidad para comunicarnos y hablar –aunque sea a la distancia-, y podamos rescatar lo más importante que tenemos después de la vida, que esa la unidad familiar.

Cada familia es distinta, y conocemos muchas historias, a veces un poco tristes de relaciones familiares que se han quebrantado, que se han resquebrajado por distintos temas, pero ¿qué cosas no se pueden reparar?

Al final de la vida te quedas por la familia, eres lo que eres por la familia, también en esta ocasión me dirijo a los papás y a las mamás, es importantísimo ir sembrando esas semillas de unidad familiar, que aunque no veamos los frutos inmediatamente, estoy seguro que cuando se siembra con dedicación, con cuidado, el enorme valor de la unidad familiar; el día de mañana los hijos y los nietos van a agradecerlo mucho”.

La Navidad, motivo de fe

Más adelante, el Padre Manito, en su acostumbrado mensaje con motivo de la Navidad que envía a los lectores de LA REVISTA comentó que este año, con tantas limitaciones que estamos viviendo con el encierro y con situaciones en las que cada vez conocemos a más gente que está infectada con el Covid o que tristemente ya falleció por esta terrible enfermedad, la Navidad no representa un paréntesis por la situación que estamos viviendo, pero tampoco deja de ser un motivo de celebración religiosa de enorme y profundo significado para la fe.

En este año atípico por la razones que ya conocemos, tenemos la enorme oportunidad de regresar al A,B,C de la Navidad, a la esencia, pues no es lo que vende el consumismo, ya lo advertía el Papa Francisco, de la intención de transformar la Navidad en una fiesta de consumo; y aunque no están mal las reuniones, los intercambios y los arbolitos, no es esa la razón de la Navidad, para quienes tenemos fe, la razón es el nacimiento del Señor y eso es lo que festejamos, explica.

También –continuó-, habría que reflexionar sobre lo que queremos entender con el nacimiento de nuestro señor: ¿Estamos celebrando un nacimiento de hace dos mil años? Que fue muy bonito y muy tierno por las circunstancias que conocemos por los datos bíblicos, porque todo nacimiento es tierno, a quien no le conmueve un niño recién nacido, la alegría de la vida que nace, es una estampa que a todos conmueve, el nacimiento de Jesús es una estampa que nos conmueve; pero religiosamente tiene un significado todavía más profundo, es Dios que se vuelve ser humano.

Es Dios que baja del cielo y entra a formar parte de la historia de la humanidad, no solo celebramos que nació sino que es hombre, es Dios y Hombre y si es hombre puede entender nuestros problemas, nuestras tragedias, nuestras enfermedades y nuestras propias muertes…

“Celebramos no solo el hecho de que nació sino de que nos acompaña en el caminar y en la vida, nos acompaña en estos momentos de túnel oscuro del que ya hemos hablado tanto”.

Yo propongo que nos empeñemos en vivir esta Navidad en lo que tiene que ser el motivo de la alegría, no tanto la cena, las reuniones, los regalos o el arbolito sino en la alegría de saber que a pesar de nuestros tristes momentos, DIOS está caminando con nosotros.

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