Cali intenta volver a la normalidad entre escombros y duelo tras el terremoto
Diez días después del terremoto de magnitud 7.4 que golpeó Colombia, Cali comienza a recuperar lentamente parte de su actividad cotidiana. Comercios y restaurantes han vuelto a abrir sus puertas y las calles registran nuevamente movimiento, aunque los edificios acordonados, los escombros y el duelo de cientos de familias mantienen visibles las consecuencias del desastre.
La reactivación ocurre en medio de una ciudad que todavía enfrenta importantes daños materiales. Propietarios de negocios afectados intentan recuperar sus actividades pese a las pérdidas de mercancía, equipos e instalaciones, mientras otros establecimientos permanecen cerrados debido a los daños estructurales provocados por el movimiento telúrico.
La Cámara de Comercio de Cali, mediante la Línea de Afectación Empresarial, ha registrado 1,312 empresas damnificadas. De ellas, 143 se encuentran en situación crítica y 414 todavía no han podido retomar operaciones.
Entre los afectados se encuentra Janeth Rodríguez, propietaria de un negocio familiar de papelería, impresiones y fotocopias con más de 35 años de funcionamiento. El inmueble donde operaba tuvo que ser desalojado por daños estructurales y parte de sus equipos y mercancías resultaron afectados.
“Estamos con el corazón partido, pero felices porque tenemos vida”, relató Rodríguez al describir el impacto que dejó el terremoto y el proceso que ahora enfrenta para comenzar nuevamente.
Para otros comerciantes, reabrir representa no solamente una necesidad económica, sino también una forma de recuperar poco a poco el ritmo de la ciudad. Alejandra Álvarez, una de las personas que ha retomado sus actividades, reconoció que el regreso ocurre mientras continúa el dolor provocado por las pérdidas.
“Queremos volver a ver nuestra ciudad dinámica. No nos podemos parar”, expresó.
Al mismo tiempo, las autoridades de Cali avanzan hacia una nueva etapa de la emergencia enfocada en la recuperación y reconstrucción. Las estimaciones de la Alcaldía señalan que este proceso podría alcanzar un costo de hasta 10 billones de pesos colombianos, alrededor de 3,258 millones de dólares.
El alcalde Alejandro Eder también puso en marcha una mesa de coordinación con las 22 aseguradoras que operan en la ciudad para agilizar la revisión de los inmuebles afectados y determinar cuáles podrán ser reparados, cuáles deberán ser intervenidos y cuáles tendrán que ser demolidos.
La reconstrucción contempla además la recuperación de los servicios públicos y la atención de las familias que no pueden regresar a sus viviendas. Organismos internacionales también participan en las labores humanitarias. Naciones Unidas, a través de distintas agencias, colabora con la atención de los damnificados y el levantamiento de información sobre las personas afectadas.
Mientras continúan las evaluaciones, la remoción de escombros y la búsqueda de recursos para reconstruir la ciudad, los habitantes intentan recuperar una cotidianidad que cambió en cuestión de segundos el pasado 10 de agosto.
Cali todavía enfrenta un largo proceso para superar los daños materiales y humanos del terremoto, pero entre negocios que vuelven a levantar sus cortinas y calles que poco a poco recuperan movimiento, comienza a surgir también la intención de reconstruir no sólo los edificios, sino la vida diaria de una de las ciudades más importantes de Colombia.