Caso Mayo Zambada abre nueva tensión entre México y Estados Unidos por presunta participación del FBI
El caso de Ismael “El Mayo” Zambada volvió al centro de la agenda nacional después de que autoridades mexicanas cuestionaran la información proporcionada por Estados Unidos sobre la operación que permitió trasladar y detener al histórico dirigente del Cártel de Sinaloa en territorio estadounidense.
Ciudad de México, 9 de julio de 2026.— El caso de Ismael “El Mayo” Zambada volvió al centro de la agenda nacional después de que autoridades mexicanas cuestionaran la información proporcionada por Estados Unidos sobre la operación que permitió trasladar y detener al histórico dirigente del Cártel de Sinaloa en territorio estadounidense.
La Fiscalía General de la República señaló que la información entregada por autoridades estadounidenses habría sido falsa, parcial o insuficiente, principalmente respecto a la aeronave y al piloto que trasladaron a Zambada desde México hasta El Paso, Texas, el 25 de julio de 2024.
El capo sinaloense llegó a Estados Unidos acompañado por Joaquín Guzmán López, hijo de Joaquín “El Chapo” Guzmán. Desde entonces, la versión difundida por la defensa de Zambada sostiene que fue engañado, privado de la libertad y llevado contra su voluntad a territorio estadounidense.
Las dudas sobre la operación crecieron luego de conocerse que la aeronave utilizada para transportar a ambos hombres se encuentra exhibida en un museo de Nuevo México, donde una placa relacionaría el aparato con una operación del Buró Federal de Investigaciones, el FBI.
Este elemento contradice, según el Gobierno mexicano, las explicaciones que Washington había ofrecido desde 2024, cuando funcionarios estadounidenses negaron que la captura hubiera sido organizada directamente por sus agencias.
La presidenta Claudia Sheinbaum sostuvo que el asunto no solamente está relacionado con la detención de un dirigente criminal, sino con una posible intervención extranjera realizada sin autorización del Gobierno de México.
La mandataria indicó que debe esclarecerse quién organizó el vuelo, quién contrató al piloto, qué conocimiento tenían las agencias estadounidenses y si la operación implicó alguna violación a la soberanía nacional.
Por su parte, el exembajador de Estados Unidos en México, Ken Salazar, rechazó nuevamente que el Gobierno estadounidense hubiera organizado el traslado.
“No fue nuestro avión, ni nuestro piloto, ni nuestra operación”, declaró el exdiplomático al responder a los señalamientos realizados desde México.
Sin embargo, la FGR sostiene que las autoridades estadounidenses no han entregado toda la información solicitada y que incluso habrían impedido a funcionarios mexicanos revisar directamente la aeronave y recabar pruebas sobre el vuelo.
Las investigaciones también han colocado bajo atención al piloto Mauro Alberto Núñez Ojeda, alias “El Jando”, identificado en diversas versiones como un hombre cercano a Los Chapitos y presunto responsable de pilotar el avión que llevó a Zambada hasta Estados Unidos.
Núñez Ojeda fue posteriormente detenido en México y extraditado a territorio estadounidense, donde enfrenta procesos relacionados con narcotráfico. Las autoridades mexicanas buscan determinar si participó en una operación acordada con alguna agencia estadounidense o si actuó únicamente bajo las órdenes de una facción del Cártel de Sinaloa.
La captura de “El Mayo” Zambada también tuvo consecuencias graves en Sinaloa. Su desaparición de la estructura criminal profundizó la ruptura entre el grupo encabezado por sus seguidores y la facción de Los Chapitos, provocando una disputa que dejó numerosos homicidios, desapariciones y hechos violentos.
Zambada se declaró culpable en agosto de 2025 ante una corte federal de Nueva York por cargos relacionados con delincuencia organizada y por encabezar durante décadas una empresa criminal dedicada al tráfico internacional de drogas.
No obstante, su responsabilidad penal y el procedimiento judicial que enfrenta en Estados Unidos son asuntos distintos a las preguntas que plantea México sobre la manera en que fue sacado del país.
El nuevo conflicto amenaza con convertirse en otro punto de tensión en la relación bilateral. México exige conocer si autoridades estadounidenses participaron directa o indirectamente en una operación encubierta dentro del territorio nacional, mientras Washington mantiene oficialmente que la detención fue resultado de una traición interna entre integrantes del Cártel de Sinaloa.
La investigación deberá determinar si existió coordinación con el FBI, si alguna autoridad estadounidense conocía anticipadamente el vuelo y si funcionarios de ese país ocultaron información al Gobierno mexicano.
Más de dos años después de la captura, el caso continúa abierto políticamente. El destino judicial de “El Mayo” parece definido en Estados Unidos, pero todavía permanece sin esclarecer por completo cómo cayó uno de los narcotraficantes más poderosos y longevos de México.