Estados Unidos pone fin a su presencia militar en Irak tras más de dos décadas
Estados Unidos está a punto de completar la retirada de sus últimas tropas de Irak, cerrando una etapa de más de dos décadas de presencia militar en el país y poniendo fin a la misión internacional que desde 2014 se concentró en combatir al Estado Islámico. La salida ocurre en un momento especialmente delicado para Medio Oriente, mientras Washington mantiene un conflicto abierto con Irán y crecen las dudas sobre el equilibrio de fuerzas que quedará en territorio iraquí.
La retirada deberá concluir este 30 de septiembre, de acuerdo con el calendario establecido entre Washington y Bagdad en 2024. Las fuerzas estadounidenses ya habían abandonado durante el último año la mayoría de sus posiciones en Irak, aunque mantenían cientos de elementos principalmente en la región autónoma del Kurdistán, al norte del país.
La presencia militar de Estados Unidos en Irak comenzó con la invasión de 2003 que provocó la caída del gobierno de Saddam Hussein. Las tropas estadounidenses se retiraron inicialmente en 2011, pero regresaron tres años después a petición del gobierno iraquí ante el rápido avance del Estado Islámico, organización que llegó a controlar amplias zonas del territorio de Irak y Siria. En su punto máximo durante la guerra de Irak, Estados Unidos llegó a desplegar más de 170 mil militares en el país.
En 2014, Washington encabezó una coalición internacional para combatir al Estado Islámico. La organización perdió posteriormente el territorio que controlaba y actualmente opera principalmente mediante células dispersas, aunque especialistas y autoridades continúan advirtiendo sobre la posibilidad de que intente reorganizarse si encuentra condiciones favorables.
La salida estadounidense ocurre, además, cuando Irak vuelve a encontrarse en medio de las tensiones entre Washington y Teherán. Desde el inicio del conflicto entre Estados Unidos e Irán en febrero de 2026, instalaciones utilizadas por fuerzas estadounidenses en territorio iraquí han sido blanco de ataques relacionados con Irán y con grupos armados iraquíes alineados con Teherán.
Reuters informó este martes que la retirada podría incrementar el margen de influencia de Irán y de las organizaciones armadas que mantienen vínculos con Teherán. Jasim al-Bahadli, analista iraquí especializado en grupos chiitas armados, señaló a la agencia que la salida de la coalición elimina una presencia militar que durante años funcionó como contrapeso a la influencia iraní en Irak.
El futuro de esas milicias representa uno de los principales desafíos para el gobierno iraquí. Bagdad había vinculado la salida de las fuerzas extranjeras con un proceso para colocar las armas exclusivamente bajo el control del Estado. Sin embargo, algunas de las organizaciones más poderosas respaldadas por Irán han señalado que no tienen intención inmediata de desarmarse.
La retirada también genera inquietud entre sectores de la población y autoridades del norte de Irak, donde la presencia estadounidense ofrecía capacidades militares y sistemas de defensa aérea. Parte del equipo utilizado por las fuerzas norteamericanas será retirado junto con los soldados, mientras las autoridades iraquíes buscan fortalecer sus propios sistemas de defensa.
Para Washington, la salida representa el cierre formal de una misión que cambió significativamente desde la invasión de 2003. Para Bagdad, supone asumir completamente la responsabilidad de la seguridad interna frente a las células del Estado Islámico y, al mismo tiempo, gestionar la presencia de grupos armados con diferentes alianzas políticas y regionales.
El retiro también se produce en un escenario muy distinto al de 2014. Mientras Estados Unidos regresó entonces a Irak para enfrentar la expansión territorial del Estado Islámico, hoy su principal conflicto regional se encuentra directamente relacionado con Irán. La salida de Irak reduce la exposición de las fuerzas estadounidenses a ataques dentro del país, pero también modifica un equilibrio militar y político que durante años condicionó las relaciones entre Bagdad, Washington y Teherán.
Con las últimas tropas preparándose para abandonar territorio iraquí, Irak inicia una nueva etapa en la que su capacidad para mantener la seguridad, contener a grupos extremistas y concentrar el uso de la fuerza bajo las instituciones del Estado será clave para determinar el rumbo del país tras el fin de la misión militar estadounidense.