Ford y Renault apuestan por la defensa militar para rescatar a la industria automotriz europea
Ford compite por un contrato de 9.000 vehículos para el Ejército británico desde su planta de Dagenham, con dos mil empleos en juego
Ford presentó en su planta de Dagenham, al este de Londres, un vehículo utilitario militar basado en su serie Ranger capaz de transportar dos toneladas de carga y remolcar hasta cuatro, en el marco de una licitación para sustituir la flota de Land Rover del Ejército británico antes de 2030.
El contrato en disputa contempla el suministro de 9.000 vehículos en un plazo de cinco a siete años y representa una tabla de salvación para los dos mil trabajadores que aún fabrican motores diésel en Dagenham, una planta que ha visto caer su producción anual de 90.000 unidades a aproximadamente la mitad en la última década.
Ford compite por ese contrato en una empresa conjunta con las firmas especializadas en defensa General Dynamics y Ricardo. Lisa Brankin, presidenta de Ford Reino Unido, sostuvo que «es una gran oportunidad que nos encantaría aprovechar» y describió el entorno actual como el más desafiante para la compañía desde la invención del automóvil. Jaguar Land Rover también se postula a la misma licitación y creó una unidad de negocio exclusiva para sus ambiciones militares globales.
El giro hacia la defensa se extiende al continente. El fabricante francés Renault firmó un acuerdo con el grupo Thales para producir hasta mil drones militares mensuales, con el fin de aprovechar su capacidad de producción en masa. Volkswagen, por su parte, acordó vender una planta infrautilizada en Osnabrück, Alemania, que se reconvertirá en centro de fabricación militar en alianza con un inversor de defensa con sede en Israel.
El precedente histórico de Dagenham refuerza el argumento de los fabricantes: entre 1939 y 1945, esa misma planta produjo 360.000 vehículos para el esfuerzo bélico aliado, mientras que trabajadores de Ford en Mánchester ensamblaron 34.000 motores Merlin —diseñados por Rolls-Royce— para los cazas Spitfire y Hurricane.
La presión competitiva de la industria automotriz china, combinada con el aumento de los presupuestos de defensa en Europa ante la amenaza rusa y la reticencia de Estados Unidos a asumir la seguridad continental, empuja a los fabricantes hacia un sector que crece mientras el suyo se contrae. Mike Hawes, director de la Sociedad de Fabricantes y Comerciantes de Automóviles (SMMT), advirtió que la cadena de suministro automotriz británica es «muy vulnerable» tras ocho o nueve años de caída sostenida en la producción.
Si Ford y sus socios obtienen el contrato del Ministerio de Defensa británico, Dagenham podría confirmar antes de que concluya 2025 su transición parcial hacia la manufactura militar, lo que definiría el modelo que otras plantas europeas con exceso de capacidad observan con atención creciente.