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“Habla con más huevos”: diputada de Morena desata polémica y enfrenta acusaciones de misoginia

Por La Revista Peninsular · 14/10/2026 09:54
“Habla con más huevos”: diputada de Morena desata polémica y enfrenta acusaciones de misoginia

Una acalorada discusión en la Cámara de Diputados terminó en acusaciones de misoginia y violencia de género, luego de que la legisladora de Morena, Damaris Silva, dirigiera comentarios ofensivos a la diputada del PRI, Ana Isabel González, durante el debate sobre la Ley Federal de Derechos. El enfrentamiento provocó reclamos de distintas fuerzas políticas y abrió una nueva controversia sobre el respeto entre legisladoras en el Congreso de la Unión.

Los hechos ocurrieron el martes 13 de octubre, cuando Silva subió a la tribuna para presentar una reserva relacionada con el incremento al Derecho de No Residente (DNR) y los cambios en la distribución de los recursos obtenidos mediante este cobro.

Mientras la morenista defendía su postura, González expresó su desacuerdo desde su curul, situación que provocó una respuesta de Silva que rápidamente elevó la tensión en el recinto legislativo.

“Mi reina, no te escucho nada, tienes que hablar con más huevos para que te escuche”, expresó la diputada de Morena, comentario que generó la indignación de legisladoras de oposición.

Ante estas palabras, Ana Isabel González solicitó intervenir para denunciar lo que consideró una expresión misógina y una falta de respeto hacia las mujeres que integran el Congreso. La priista cuestionó que se recurriera a este tipo de lenguaje en un espacio donde, afirmó, debería garantizarse el respeto y la igualdad entre representantes populares.

La confrontación aumentó cuando González acusó a Silva de realizar gestos desde la tribuna para solicitar que se interrumpiera su intervención. La situación generó nuevas protestas de legisladoras de distintas bancadas, quienes exigieron que se restableciera el orden.

La diputada del PAN, Paulina Rubio, también intervino para condenar la actitud de la morenista y cuestionó los gestos que, según denunció, realizó hacia sus compañeras de oposición. Rubio consideró especialmente preocupante que estas conductas ocurrieran dentro de un órgano legislativo encargado de promover leyes contra la violencia hacia las mujeres.

Por su parte, Claudia Salas, de Movimiento Ciudadano, lamentó que este tipo de enfrentamientos se produzcan en una legislatura caracterizada por una amplia representación femenina. La legisladora sostuvo que las diferencias políticas no justifican las descalificaciones personales ni las expresiones ofensivas entre diputadas.

Sin embargo, la discusión no terminó ahí. La morenista Margarita Corro intervino desde su curul para defender a su compañera y arremeter contra las legisladoras de oposición, a quienes calificó de “mojigatas” y acusó de mantener una postura contradictoria frente a las expresiones utilizadas durante los debates parlamentarios.

Corro argumentó que algunas representantes opositoras también han recurrido anteriormente a insultos contra integrantes de Morena y contra la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, por lo que cuestionó que ahora manifestaran indignación ante los comentarios de Silva.

En medio del intercambio de acusaciones, la presidencia de la Mesa Directiva intentó restablecer el orden. El diputado Raúl Bolaños, del Partido Verde Ecologista de México (PVEM), hizo un llamado a mantener la civilidad y evitar los ataques personales, tanto desde la tribuna como desde las curules.

Tras la controversia, Damaris Silva concluyó su intervención y retiró la reserva que había presentado sobre la Ley Federal de Derechos.

El episodio también generó la intención de la oposición de presentar una queja con perspectiva de género por las expresiones utilizadas durante la sesión, al considerar que podrían constituir una forma de violencia política contra las mujeres.

La confrontación volvió a colocar bajo discusión el comportamiento de los representantes populares durante los debates legislativos, especialmente en un Congreso donde las diferencias partidistas suelen traducirse en enfrentamientos verbales.

Más allá de las posturas políticas, lo ocurrido en San Lázaro reavivó el debate sobre los límites del lenguaje parlamentario y la responsabilidad de quienes ocupan cargos públicos de mantener un trato respetuoso, incluso en medio de las discusiones más intensas.

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