Los fabricantes tradicionales pierden 12.5 millones de ventas frente a China en solo seis años
Su cuota del mercado mundial cayó de 82% a 68% entre 2019 y 2025, mientras las marcas chinas casi triplicaron sus ventas globales
Los 22 fabricantes de automóviles tradicionales de Europa, Japón, Corea del Sur y Estados Unidos vendieron 63.40 millones de vehículos ligeros en 2025, una caída de 12.55 millones de unidades frente a los 75.95 millones que colocaron en 2019, según un análisis del especialista en industria automotriz Felipe Muñoz.
La cifra revela hasta qué punto se ha modificado el mapa de poder de la industria automotriz mundial en apenas seis años. La cuota combinada de estos grupos, entre los que se cuentan nueve fabricantes europeos, ocho japoneses, tres coreanos y dos estadounidenses, pasó de representar cerca del 82% del mercado global en 2019 a solo 68% en 2025, una contracción del 17% en volumen de ventas.
El contraste con China resulta más marcado. En 2019, los 18 principales fabricantes chinos vendían apenas 8.73 millones de unidades en todo el mundo y controlaban solo el 36% de su propio mercado interno, superados por las marcas extranjeras que dominaban las preferencias de los consumidores locales.
Ese panorama se revirtió con rapidez tras la pandemia. Impulsados por una ofensiva de nuevos productos y tecnologías, los fabricantes chinos alcanzaron en 2025 una cuota del 64% en su mercado doméstico y vendieron 23.34 millones de unidades a nivel global, 14.61 millones más que en 2019, un incremento que compensa con creces las pérdidas de los fabricantes tradicionales.
El fenómeno no se limita a las marcas chinas. Tesla y fabricantes de economías emergentes como Tata y Mahindra, de India; VinFast, de Vietnam; y Proton y Perodua, de Malasia, también ganaron terreno en el mercado mundial durante el mismo periodo.
El dominio que durante décadas ejercieron los fabricantes de Estados Unidos, Japón y Europa sobre las ventas globales de automóviles muestra así señales claras de agotamiento, en un proceso que los datos de 2025 confirman como una tendencia consolidada y no un episodio pasajero.