Red Bull confirma un problema crónico de degradación en el coche de Verstappen
Mekies admite que el fallo lleva años presente y podría persistir también en 2026
Max Verstappen suma ya seis podios en la temporada y es el piloto con más top 3 después de los dos pilotos de Mercedes, un dato que confirma su nivel pese a un monoplaza que durante buena parte del año ha funcionado como cuarta fuerza. En el Gran Premio de España, disputado en el circuito de Madring, el neerlandés se benefició del abandono de Lewis Hamilton y de un Virtual Safety Car en el momento oportuno para asegurar una segunda posición que parecía fuera de alcance apenas unas curvas antes.
El resultado, sin embargo, no oculta un problema que preocupa en Milton Keynes: una pérdida progresiva de rendimiento del coche a lo largo de una vuelta o de una carrera, algo que Verstappen describe como una 'degradación' que no está del todo relacionada con el ala trasera móvil. El propio piloto ya había señalado el fenómeno antes del parón veraniego, con episodios evidentes en Hungría y, más recientemente, en Monza, donde se quejó de un problema en el tren trasero tanto en libres como en carrera.
Laurent Mekies, jefe de equipo de Red Bull, confirmó que el planteamiento de Verstappen tiene fundamento y que no se trata de un problema nuevo, sino de algo presente desde hace años en los coches de la escudería. 'No creo que vayamos a explicar qué es exactamente ni cómo pretendemos solucionarlo. Max tiene razón cuando dice que existe un problema de degradación del rendimiento del coche que se manifiesta durante una sesión y durante una carrera', explicó el directivo.
Mekies detalló que el equipo ha intentado abordar la cuestión de distintas maneras sin lograr todavía una solución definitiva. 'Considero que es un problema complejo, porque de lo contrario ya lo habríamos solucionado. Hemos dado un par de pasos positivos durante el fin de semana en Madrid, pero no tenemos todas las soluciones aplicadas al coche', señaló, y advirtió que el problema 'probablemente' seguirá presente también en 2026.
El origen del fallo estaría vinculado a componentes que no mantienen su rendimiento óptimo con el paso del tiempo, un fenómeno que se traduce en una pérdida directa de tiempo por vuelta. Sustituir esas piezas es una opción, pero implica un impacto en el presupuesto del equipo, limitado por el tope de gastos vigente en la Fórmula 1.
Este mismo fin de semana, además, Verstappen reconoció limitaciones en la gestión del software de su unidad de potencia, que le impidió distribuir la energía de forma óptima a lo largo de la vuelta y le costó tiempo en el último sector durante la clasificación. Red Bull no ha precisado cuándo espera resolver el problema de degradación ni qué recursos destinará a ello antes del cierre de la temporada.
Publicado originalmente en Daily Super Cars, nuestro medio del mundo automotriz.