Servicios de inteligencia europeos advierten sobre escalada de sabotajes y drones rusos
Explosivos hallados en drones cerca del aeropuerto de Leipzig reavivan el temor a un error de cálculo entre Rusia y la OTAN
Varias agencias de inteligencia europeas advirtieron, durante el verano boreal de 2025, que Rusia intensificó una campaña de guerra híbrida contra el continente, con sabotajes, incendios provocados e incursiones de drones cerca de instalaciones estratégicas de países miembros de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN).
El riesgo, según fuentes de inteligencia consultadas, es que la línea entre un ataque híbrido y uno convencional se difumine hasta provocar una escalada militar directa entre Moscú y la alianza atlántica, ya sea por una decisión deliberada del Kremlin o por un error de cálculo de alguna de las partes.
Entre los incidentes más graves documentados este verano, drones cargados con material explosivo fueron localizados cerca del aeropuerto de Leipzig, en Alemania, lo que obligó a reforzar la vigilancia de infraestructura civil en varios países del bloque. Las autoridades alemanas no han confirmado públicamente la autoría del hecho, aunque los servicios de inteligencia lo atribuyen a Moscú.
De acuerdo con reportes de estos organismos, se han detectado también presuntos complots para asesinar a activistas pro-Ucrania y a disidentes rusos exiliados en suelo europeo. La mayoría de esos planes, señalan las mismas fuentes, fueron frustrados antes de ejecutarse, aunque no se ha precisado el número exacto de casos ni los países donde ocurrieron.
La campaña se enmarca en un patrón de hostigamiento que se remonta al inicio de la invasión rusa a Ucrania en febrero de 2022, cuando comenzaron a registrarse cortes de cables submarinos, ciberataques e incendios en instalaciones logísticas europeas atribuidos a operativos encubiertos del Kremlin.
Gobiernos de varios países de la OTAN evalúan endurecer la protección de aeropuertos, puertos y redes energéticas ante la posibilidad de que los incidentes se repitan con mayor frecuencia en los próximos meses.
Los servicios de inteligencia consultados coinciden en que, de mantenerse esta tendencia, el margen para distinguir entre una provocación calculada y un accidente que derive en confrontación abierta se reduce cada vez más.