Xmatkuil: el poder más allá del protocolo
Díaz Mena marginó a la alcaldesa de Mérida en la Feria de Xmatkuil: una señal de poder que redefine la política en Yucatán
Lo que ocurrió en Xmatkuil tiene poco de protocolo y mucho de poder. La noche del 6 de noviembre, el Gobernador Joaquín Díaz Mena inauguró la feria más importante del estado sin la alcaldesa de Mérida en el templete. Quien quiera leerlo como un olvido o una descortesía se queda en la anécdota. Lo que se vio fue una decisión: el Gobernador ejerce el poder que le dieron las urnas y deja atrás la política de las formas, los acuerdos tibios y las fotografías compartidas que durante décadas definieron a la capital.
Mérida se acostumbró a una manera de hacer política: cuidar las apariencias, repartir los templetes y evitar las definiciones. Esa política, que el panismo meridano perfeccionó a lo largo de 35 años, sirvió para administrar la ciudad sin incomodar a nadie. También sirvió para que los problemas se quedaran donde estaban. Los baches, el alumbrado y el transporte llevan años esperando mientras se cuidaban las formas.
Díaz Mena juega con otras reglas. Su liderazgo nació en la calle, municipio por municipio, en la conversación directa con la gente y sin intermediarios. Es una forma de entender el poder que tiene tres tiempos: se obtiene, se amplía y se conserva. Lo obtuvo en 2024 con una victoria que rompió el dominio del PAN en el estado. Lo amplía ahora, al llevar esa cercanía a Mérida, el territorio que sus adversarios consideraban propio. Y lo conservará en la medida en que la gente lo siga viendo cerca y firme a la vez.
Del otro lado, la alcaldesa ya está en campaña. Dijo que no descarta reelegirse, resumió su apuesta en "los resultados" y en octubre casi duplicó la pauta oficial del Ayuntamiento en redes sociales. El mismo día de la inauguración recorrió con cámaras una de las avenidas de acceso a la feria. Está en su derecho. Lo que no puede esperar es que el Gobierno del Estado le preste su escenario.
Por eso la queja de estos días resulta reveladora. Mientras en el Ayuntamiento se lamenta una invitación que no llegó, el Gobernador ya está en otra conversación: la de quién conduce Yucatán en 2027 y quién lo hará después. Es la diferencia entre quien administra su imagen y quien construye poder.
El mensaje de Xmatkuil es sencillo. Se acabó la época de los acuerdos de cortesía que no resolvían nada. Yucatán tiene un Gobernador que decide, que asume el costo de sus decisiones y que lo hace sin alejarse de su gente. A Mérida le llegó la política de la firmeza. Y vino para quedarse.