Era el olor de la niñez. Merendar chocolate y dolerse de las rodillas rotas por tanta caída tras tanta carrera. Juegos de tardes de junio recién empezadas las vacaciones, el sol sin querer marcharse a dormir, los niños sin querer marcharse a dormir…
.. la promesa de un verano que se prometía sin fin. Era azul y blanco. Viento y sal. Sol y son. Sanlúcar son las calles de la infancia, y es cada canción que sabe a cuento para seres de siete años, bicicleta y aventura y un helado de vainilla…
Sanlúcar es hermoso como cielo de abril, como el alma, es una serenata de Morante y un verso asonante del mago Talavante..
Simplemente porque estaba pensando en Sanlúcar..
Dedicado a todos los que aman ese lugar
A Lourdes y Carlos, excelentes estudiantes
A Luis
A Morante
A Talavante
A las personas de verdad
Y al toreo


