Un vuelo de la aerolínea Viva Aerobus que cubría la ruta Toluca–Mérida registró un retraso luego de que se reportara una presunta amenaza de bomba, lo que obligó a activar los protocolos de seguridad en el aeropuerto de origen.
De acuerdo con los primeros reportes, la alerta se generó antes del despegue, por lo que autoridades aeroportuarias y cuerpos de seguridad realizaron una inspección exhaustiva de la aeronave, equipaje y pasajeros, siguiendo los lineamientos establecidos para este tipo de incidentes.
Como medida preventiva, el vuelo fue detenido temporalmente mientras se llevaba a cabo la revisión, generando retrasos en la salida y afectaciones en el itinerario de los pasajeros con destino a la capital yucateca.
Tras la intervención de las autoridades, no se encontraron artefactos explosivos ni indicios de riesgo real, por lo que la situación fue descartada como una falsa alarma. Posteriormente, la aerolínea reanudó el proceso para continuar con el vuelo bajo condiciones de seguridad.
Aunque no se reportaron personas lesionadas, el incidente generó tensión entre los pasajeros y obligó a reforzar las medidas de vigilancia en la terminal aérea.
Las autoridades reiteraron que cualquier amenaza de este tipo es atendida con máxima seriedad y recordaron que emitir alertas falsas constituye un delito federal en México.
Se espera que la aerolínea informe sobre posibles compensaciones o reprogramaciones para los pasajeros afectados por el retraso.
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