Y la infancia tendría que ser siempre lo que dice esa bella canción: un tiempo en el que malgastar las tardes incluso sin saber qué hacer, un tiempo que no corre en el que no se van meses y años para no volver…
Cuenta la leyenda que un niño rubio como un ángel lloraba en su habitación y decía que se quería morir. Con nueve años! Los otros no querían jugar con él, le aislaban por ser de tamaño pequeño.
Cuenta que lloró tanto, porque los otros le pegaban y se burlaban de él, que la sal de una de sus amargas lágrimas en la noche cobró vida! Y se convirtió en un Genio de la Sonrisa!
Como la dulce sonrisa del chiquillo. Y habló con el nene. Le explicó que hay algunos seres en el mundo, no muchos, que poseen un enorme corazón. Son tesoros de Dios, muy nobles, muy buenos, muy especiales!
Y el niño dejó de llorar un instante y jugó con su perro. Haría lo que aconsejaba el Genio aquel. Usar su gran corazón para hacer obras buenas (ayudar a ancianos o a
otros chicos como él). Y buscaría amigos!
Amigos nuevos. Que no fueran antipáticos y absurdos. Y el Genio también le dijo que los papás le estaban preparando una sorpresa: una fiesta taurina en Antequera! Y si quería que él, con sus poderes, castigara a los de la escuela.
El crío repuso que no. No quería que castigaran a nadie. Quería jugar, y ser feliz!
Especialmente dedicado a ti, Quaden! Ojalá siempre seas feliz. Esos niños de tu cole no han entendido nada, ojalà pronto hagas buenos amigos. Otro día te escribiré un cuento de piratas..
A los niños
A cada niño con algún problema, ya es difícil tener un problema para que otros lo hagan más difícil
Hay que atajar el acoso escolar. Y educar correctamente en las casas
A mi Luis
A Lourdes
A Antequera
A cualquier tipo de genio
A las personas sensibles
Al toreo


