Tres veces, tres, tropezó el hombre que en la mano llevaba un cuaderno de poesías. Y las tres se levantó y, con las rodillas rotas y ensangrentadas, prosiguió feliz el camino. Y recitando versos y rememorando lances toreros de Talavante y de arte..
Cuatro nubarrones, cuatro, intentaron que el sol se oscureciera. Y que llegara el frío. Que en efecto llegó. Pero el hombre que sabía cantar las más hermosas canciones caminó sin quejarse. Nada aporta la queja! Y, caminando, ahuyentó al frío…
Cinco brujas, cinco, conspiraron y se unieron para evitar que el ser que era tan generoso como sincero llegara a la cima de la montaña. Pero donde habita el bien no triunfa el mal, y aunque la subida era peliaguda él lo iba logrando.
Seis palabras, seis, trataron de desanimar al hombre. Pero no se rendía. Llevaba la verdad y la entrega por bandera, y la oración siempre en la voz y en el alma. Y, con otras palabras en susurros: rezos y cantos, llegó el tipo a la cumbre…
Siete besos, siete, lanzó al cielo. La alegría de hacer las cosas bien es un poema de Lorca..
Dedicado a las cosas bien hechas
A los que hacen las cosas bien hechas
A mi amigo Pepe
A mi grupo Oyentes
A Luis
A mi mago
Y a las personas de verdad y de ley


