Eran las ocho. Las ocho de la tarde. Caía el sol, agotado, y la luna empezaba a cantar.. la primavera estaba aquí, también allí, en el rosa perfecto de una diminuta flor, en los colores del limonero, en el aire, en el alma..
Habían llegado a la finca para quedarse unos días. Marta, con su cámara de fotos y su ilusión por inmortalizar el viejo columpio, Lourdes y su música y su caballo, Pablo y su alegre balón, Carlos y la muleta bella..
Aquel atardecer escribieron con tizas de colores en la blanca pared del alpendre las palabras Fe y Fuerza. Y enviaron cadenas de mensajes. Unidos en el rezo, el verso, el anhelo, la fuerza, el esfuerzo..
En una oración de sentimiento y esperanza!
Fe y Fuerza!
Dedicado a todas las personas
Especialmente a mi familia
Albriux
Mis niños y mis niños mencionados
Al toreo
A Luis
A Pau
A Ana
Y a la primavera: serena y sabia


