Se apagaron casi todas las luces el cuarto día. La de Carlos permaneció encendida, era amante de la música y componía en la madrugada. Por las mañanas deleitaba a los vecinos con conciertos fantásticos. Y cada uno hacía algo: la abuela Rosa ofrecía mermelada de manzana, el profesor de la esquina ayudaba con los deberes…
Se apagaron casi todas las luces el quinto día. La de Pablo permaneció encendida, era buen lector y a veces leía poesía y otras economía. Por la tarde ofrecía ayuda con diversos papeleos. Y todos hacían algo. La adolescente de las trenzas iba a buscar las medicinas de los ancianos. El novillero de la casa azul enseñaba a torear…
Se apagaron casi todas las luces el sexto día. La de Pepe permaneció encendida…era un ser bondadoso, y en la tragedia se crecía. Estuvo pensando hasta altas horas la manera de hacer más agradable aquel tiempo. Y la encontró, como siempre. Y todos habían hecho algo: rezar, cantar…
Se encendieron casi todas las luces en la mañana del séptimo día. Y, los que no habían hecho nada y nunca hacían nada, siguieron sin hacer nada. Tampoco harían nada aquel día..
Seguimos! Fe y fuerza!
A mis amigos mexicanos
A Carlos
A Pepe
A Pablo
Al toreo y a mi querido Juli
A los novilleros y a mi querido Alejandro Fermín
A mi Luis
A las personas generosas
A Pau y a su novio
Al teatro, me encanta, y a cada amante del teatro


