En la madrugada del domingo 1 de marzo de 2026, un tiroteo masivo en la ciudad de Austin, capital del estado de Texas, Estados Unidos, dejó un saldo de al menos tres personas muertas y catorce heridas, informaron las autoridades locales y federales. El incidente ocurrió en el exterior del bar Buford’s Backyard Beer Garden, ubicado en el animado distrito de entretenimiento de West Sixth Street, poco antes de las 2:00 de la mañana.
Según la jefa de policía de Austin, Lisa Davis, el presunto agresor abrió fuego inicialmente desde una camioneta SUV contra clientes que se encontraban en la terraza y frente al establecimiento. «En un momento, encendió sus luces intermitentes, bajó la ventanilla y comenzó a usar una pistola, disparando desde las ventanillas», explicó Davis en una conferencia de prensa. Posteriormente, el atacante estacionó su vehículo, salió con un rifle y continuó disparando a personas que caminaban por la zona.
Las fuerzas de seguridad respondieron con rapidez y, tras encontrar al individuo armado en una intersección cercana, la policía le disparó y causó su muerte en el lugar. Tres de las personas que resultaron heridas están en estado crítico, según los informes oficiales.
El Buró Federal de Investigaciones (FBI) ha asumido parte de la investigación bajo la hipótesis de un posible acto de terrorismo, aunque las autoridades señalaron que todavía es demasiado pronto para establecer una motivación definitiva. El agente especial interino a cargo de la división de San Antonio del FBI, Alex Doran, declaró que «hubo indicadores en el sujeto y en su vehículo que apuntan a un posible vínculo con terrorismo».
La identidad del agresor fue confirmada por fuentes relacionadas con la investigación como la de Ndiaga Diagne, un hombre de 53 años naturalizado estadounidense originario de Senegal, que residía en Texas desde hacía varios años. Durante la investigación se hallaron en su vehículo un texto religioso y símbolos que han incrementado las indagaciones sobre un posible componente ideológico en el ataque.
El tiroteo ocurrió en una de las zonas más concurridas de Austin, conocida por su vida nocturna y proximidad a la Universidad de Texas, lo que ha generado preocupación en la comunidad estudiantil y entre residentes. Autoridades locales han destacado la importancia de la rápida intervención de los servicios de emergencia para evitar una mayor cantidad de víctimas.
Las investigaciones continúan en curso, con la colaboración de diversas agencias federales y locales para esclarecer las causas y circunstancias que llevaron a este ataque, en un contexto en el que Estados Unidos ha registrado un número récord de tiroteos masivos durante el año en curso.


