“Creo que hay una norma que [establece que en] investigaciones no actuamos a partir de insinuaciones, no actuamos a partir de información incompleta y no actuamos a partir de filtraciones”, dijo el presidente en una entrevista, grabada el martes, a NowThis News, una publicación online.
Obama no menciona directamente a Comey en la entrevista, pero es inusual, aunque implícitamente, que un presidente censure abiertamente a un alto cargo de su Gobierno.
Es decir, Obama considera, igual que demócratas y algunos republicanos, que Comey debería haber seguido las directrices del Departamento de Justicia, del que depende el FBI, que recomiendan no comentar investigaciones en curso ni interferir en el proceso electoral.
En la polémica carta que mandó el viernes al Congreso, el
director admitió que desconocía si los nuevos documentos aportarían datos relevantes. Pero
esgrimió que se sentía obligado a informar a los legisladores tras haber dado
por cerrada la investigación al servidor privado de correo que usó Clinton como
secretaria de Estado en el primer mandato de Obama, entre 2009 y 2013.
En la entrevista, el demócrata Obama, que se ha volcado en la campaña de Clinton, defendió que
las autoridades actúan a partir de “decisiones concretas” y recordó que el FBI exoneró en julio a la candidata de cualquier
delito con su email privado. El portavoz de la Casa Blanca
dijo el lunes que el presidente mantiene su aprecio a Comey.
Las palabras de Obama garantizan que el FBI se mantendrá en el
epicentro de la campaña hasta las elecciones del próximo martes. También lo
hace la cascada de informaciones sobre casos recientes vinculados a los
entornos de Clinton y Trump que la agencia decidió mantener ocultos para evitar
la percepción de que podía interferir en los comicios.
El equipo de Clinton acusa a Comey de tener un “doble estándar”,
mientras el de Trump ha enterrado sus críticas pasadas al director del FBI y
ahora ensalza su valentía.
Según el diario The
New York Times, el FBI siguió el pasado verano la recomendación del
Departamento de Justicia de no dar pasos que hicieran públicas sus
investigaciones preliminares a los lazos ucranios de Paul Manafort, expresidente de la campaña de Trump, y a las
relaciones entre Clinton y los donantes de su fundación.
Para complicar más las cosas, el FBI publicó el martes un
mensaje en Twitter sobre sus archivos de la investigación al controvertido
perdón presidencial que concedió Bill Clinton, en su último día en la Casa
Blanca, a Marc Rich, un fugitivo donante demócrata. Según el FBI, la
publicación fue automática, pero eso no apaciguó el malestar de la campaña de
Hillary Clinton. A principios de octubre, la agencia difundió sus archivos
sobre el padre de Trump.


