“Erdogan dijo que el
golpe de Estado había sido una
oportunidad. Pero él no
habla de una oportunidad para la democratización, y por eso no
creo que vaya a cambiar”. Así se expresó a EL MUNDO el verano pasado el copresidente del izquierdista Partido
Democrático de los Pueblos (HDP) Selahattin Demirtas, el único líder político
escéptico con el talante dialogante que el presidente exhibió tras la
asonada y que manifestó su temor a lo que se avecinaba. Hoy, el fiscal busca arrestarle por terrorismo.
La operación
policial de este jueves de
madrugada fue un guantazo más al temple de los más de seis millones de turcos que
votaron al HDP durante
los comicios generales del año
pasado y el Gobierno lo sabía.
Durante las detenciones, para evitar la propagación de información,
se cortó el acceso a les redes sociales, a Youtube, a Skype e incluso a
WhatsApp. La oficina de prensa del Ejecutivo envió un comunicado traducido al
francés, al árabe y hasta al ruso justificando la detención masiva de
diputados.
Para colmo de males, un
atentado ha sacudido este viernes a primera hora el corazón de la ciudad kurda
de Diyarbakir. Según las autoridades, un minibús con una
tonelada de explosivos ha estallado y ha matado a ocho personas, seis de ellas
civiles, y herido a más de 100. La acción armada se atribuye a la guerrilla kurdoturca PKK.
Paradójicamente, la cúpula
del HDP, que había intensificado en los últimos meses sus llamadas al diálogo entre el Gobierno y el grupo armado,
ha acabado acusada de complicidad con los terroristas.
Durante la mañana del viernes, algunos de los 12 parlamentarios detenidos,
como el diputado por Diyarbakir Ziya Pir, han sido liberados. Los
representantes del HDP en Sirnak, Faysal Sariyildiz; y en Van, Tugba Hezer
Öztürk, son requeridos, pero se hallan fuera del país. El Ministerio del Interior turco ha explicado que los principales
cargos atribuidos a los políticos son “pertenencia
a una organización terrorista”, “actuar en nombre de
una organización terrorista,”, y “propaganda terrorista”.
De acuerdo con el Ejecutivo, la redada se produjo porque los
detenidos se
habían negado a declarar por
su participación en una serie de encuentros
pro kurdos el año
pasado, después de que la Gran
Asamblea Nacional aprobara levantar su inmunidad parlamentaria hace seis meses. El Gobierno ha
insistido en naturalizar el suceso aclarando que “sólo uno de los 54
diputados llamados a declarar lo había hecho, ergo no reconocían el Estado de
derecho. Lo ocurrido pasa cuando esta llamada no se
cumple”.
Pero esta forma de presentar los hechos no calma las aguas teniendo
en cuenta que, sólo en los últimos siete días, el ayuntamiento de Diyarbakir
ha sido intervenido y su alcaldesa, puesta entre rejas, 10.158 funcionarios han sido suspendidos, 1.267 profesores universitarios han sido despedidos, sus pasaportes
confiscados y privados de trabajar en el sector público de por vida, 15 medios de comunicación han
sido cerrados y
16 empleados del periódico opositor más antiguo del país han sido detenidos.
Una purga
a gran escala se
ejecutó después del sangriento golpe de Estado fallido del pasado 15 de julio.
El presidente Recep Tayyip Erdogan justificó
la suspensión masiva de empleados públicos y el cierre de universidades y
medios de comunicación alegando que estos eran
sucursales de la cofradía del
predicador Fethullah Gülen, acusado de impulsar la asonada. Pero, en cuestión
de pocos meses, la caza
de brujas se ha
extendido a toda la oposición, hasta la que rechazó el golpe y denunció a
Gülen.
Quienes lamentan la cadena de acontecimientos
liberticidas no
saben qué ocurrirá mañana y tienen
miedo. La incertidumbre ha eclipsado de tal manera a quienes se
oponen al Gobierno individualista de Erdogan que hasta el nacionalista socialdemócrata
Kemal Kiliçdaroglu (CHP),
líder de la oposición y hasta la fecha tibio en su respaldo al HDP, ha alertado
que el país “va en una dirección
peligrosa”. Uno de sus diputados, Sezgin Tanrikulu, ha
denunciado “un
intento de dividir” Turquía.
La Unión Europea, que desde que firmó con Turquía el controvertido
pacto para los refugiados ha
pasado de puntillas ante la mayoría de abusos perpetrados
en el país euroasiático, ha ofrecido por Twitter su única respuesta hasta el
momento. “Extremadamente preocupada por el arresto de @hdpdemirtas y otros
@HDPgenelmerkezi MPs [diputados]. En contacto con las autoridades. Llamada a
encuentro de embajadores UE en Ankara”, tuiteó la jefa de la diplomacia
europea, Federica
Mogherini.


