Por: Cristina Padín.
Abril iba a despedirse. En un acto celebrado con alma y sentimiento, como se celebran las cosas que son de verdad. Pasó sereno por delante de las cosas bellas que habían sucedido (los volantes, los atardeceres infinitos, las primeras sandalias, la romería, el día del libro, las tardes de toros, el día de la danza) y les dio un beso sincero a cada una.
Abril no era arrogante ni presuntuoso..
Se festejaría el evento en un lugar a la vera del mar. Porque a él le gustaba el mar y las zonas tranquilas de costa… y muchos se deshicieron en palabras sobrias y llenas de afecto. Es lo que tiene hacerlo siempre bien y con humildad: uno recoge elogios. Como siempre Abril también pronunció un discurso. Respetuoso. Sin insultos, no hacía aprecio a lo grotesco. Con sentido y cultura.
Recordó también Abril las confirmaciones, y la de Luis, tan sentida. Después se tomarían unos vinos. Pronto torearía Talavante en Aguascalientes.. y pronto llegaría mayo, con Os Maios.. y mil detalles de belleza!
A abril, mi mes favorito.
A la serenidad y las cosas bien hechas
A los caminos
A mi mago Talavante
A Luis y su familia y sus amigos
A los libros y a las personas que leen
A Os Maios, otra de tantas fiestas gallegas interesante y hermosa
A la valentía
Y al vino
A mis amigos Juan Carlos, Manuel y Pablo


