Guadalupe se llamaba ella, dulce como los besos, alegre como la primavera, fresca como la espuma del mar. José era el nombre de él, torero de mente y seda, culto como las letras de Dickens, sensible como la muleta de Morante…
Leía ella poemas y tocaba el piano..
Dibujaba él valles y montañas y sabía cantar.
Vivían una época antigua, o inexistente, en la que la verdad era mucho más que un sustantivo, y en la que la cultura se apreciaba en cada esquina. Jóvenes los dos, adolescentes. Ella dibujaba corazones rojos en las hojas de su cuaderno..
Él no. Él dibujaba caballos galopando. Pero la amaba con el amor con el que se ama cuando en efecto se ama: con pasión. Y ella a él lo mismo. Guadalupe y José vivían lejos… por la noche soñaban que hacían el amor mientras la Luna cantaba…
Y les hacía felices compartir el mismo manto de estrellas…
Dedicado al amor
A la memoria de Joselito el Gallo
A Morante
A las personas con sensibilidad
A los Albriux: seguimos. Y seguiremos!
A Marta, Belén, Pablo, Manuel
A mi querido mes de marzo: lo adoro. Igual por ello nací en marzo
A mi querido Luis
Y a los amoríos adolescentes


