El Pentágono enfrenta una creciente presión financiera por las operaciones militares de Estados Unidos contra Irán, una situación que ya estaría afectando actividades rutinarias de entrenamiento, mantenimiento y preparación dentro de las Fuerzas Armadas, según información difundida por CNN y replicada por WTOP.
De acuerdo con el reporte, altos mandos militares han solicitado al Congreso apoyo para obtener financiación adicional, debido a que los recursos disponibles no contemplaban el alcance de la operación en curso. El almirante Daryl Caudle, máximo responsable de la Armada, declaró ante legisladores de la Comisión de Servicios Armados de la Cámara de Representantes que el presupuesto de 2026 “no contemplaba la [Operación] Furia Épica”, lo que ha generado repercusiones en las “operaciones rutinarias”.
Entre las áreas afectadas se encuentran ejercicios de entrenamiento, horas de vuelo y procesos de formación de nuevos reclutas. Caudle advirtió además que su récord de reclutamiento podría verse afectado sin fondos adicionales para trasladar personal desde los campos de entrenamiento y cubrir bonificaciones de alistamiento y reenganche.
El impacto financiero también alcanza al Ejército. El III Cuerpo Blindado, con sede en Texas y responsable de unos 70.000 soldados y cientos de tanques, sufrió a finales de abril un recorte cercano a los US$ 292 millones en su presupuesto de entrenamiento, según un documento interno revisado por CNN.
La presión presupuestaria se extiende a otras áreas operativas. Un memorando del 27 de abril, citado en el reporte, señala que la facultad de medicina del servicio canceló decenas de cursos y eliminó financiación centralizada para otros programas. El Pentágono declinó hacer comentarios sobre el tema.
Todd Harrison, experto en presupuestos de defensa del American Enterprise Institute, explicó que la cuenta de Operaciones y Mantenimiento financia actividades como entrenamiento, despliegues, combustible, viajes, reparación de equipos y pagos a parte del personal civil del Pentágono. Harrison afirmó que es “totalmente plausible” que las autoridades deban adoptar medidas como cancelar viajes no esenciales o suspender entrenamientos.
El costo de la campaña militar sigue siendo un punto central de preocupación. Funcionarios del Gobierno de Donald Trump analizaron al inicio de la operación la posibilidad de solicitar fondos adicionales, con estimaciones iniciales que llegaron a US$ 200.000 millones. Sin embargo, la estimación más reciente presentada por el contralor interino del Departamento de Defensa, Jules “Jay” Hurst III, ubicó el costo del conflicto en aproximadamente US$ 29.000 millones.
Esa cifra, no obstante, no incluye todos los gastos asociados. Hurst reconoció que el cálculo se basaba en municiones y aviones destruidos, sin considerar los costos de reconstrucción de bases. Fuentes citadas por CNN indicaron que el monto total podría acercarse a un rango de entre US$ 40.000 millones y US$ 50.000 millones.
El representante republicano Ken Calvert, presidente de la subcomisión de defensa de la Comisión de Asignaciones de la Cámara de Representantes, señaló la necesidad de reembolsar las cuentas de operaciones y mantenimiento utilizadas para sostener la operación militar. Según el reporte, legisladores han presionado al secretario de Defensa, Pete Hegseth, para acelerar una solicitud formal de fondos adicionales.
Mientras continúan las operaciones, especialistas advierten que los efectos presupuestarios podrían prolongarse. Harrison señaló que el “costo oculto” del conflicto se reflejará con el tiempo, especialmente por el desgaste de equipos y el aumento de necesidades de mantenimiento. También indicó que una inyección adicional de recursos podría ayudar a reponer reservas de misiles ofensivos y de defensa aérea del Pentágono.


