Por: Cristina Padín.
Cuando el Alzheimer no le había robado una y mil cosas a él le gustaban mucho las palabras agudas, decía que eran las más sonoras. Y llamó a su perro José Tomàs, por su amor por la acentuación y por su admiración y respeto hacia el Maestro de Galapagar.
José Tomás tenía ahora siete años y era un gran regalo para el anciano, le acompañaba y adoraba como siempre lo había hecho..
El señor no lo supo, pero sucedió. En una templada mañana de marzo anunciaron a José Tomás. El torero. El que jamás es postureo y siempre es pura verdad. El que ayuda a los que lo pasan mal y les dice que de eso se sale. El TORERO. El diestro que hechizó la infancia de Talavante..
José Tomás, si el abuelillo pudiera recordar, se apellida Román Martín. Cuatro agudas. Cuatro sustantivos. La palabra importa y la cultura aporta. José Tomàs: valor y arte. Lealtad y esencia. Ética y duende. Honor y tradición. Ser y estar. No prometer y hacer.
Josè Tomás Román Martín!
O el enamoramiento de un minuto concreto en el reloj del toreo. Un genio. Él.
Tenía en mente una historia que narraré mañana
Hoy Josè Tomás: valentía y verdad
Al toreo
A Josè Tomás
A tomasistas
A Albriux: hay citas
A Arnaud
A las personas valientes y honestas. Veo muchas estos días, y las admiro
A las palabras, y a las palabras agudas
A los abuelos y a la mía
A cada ser en lucha con ese monstruo llamado Alzheimer
A los perros
A mi querido Luis
A mi amigo Jm
A mi amigo Carlos
Y al duende taurino, algo que solo entienden los que lo sienten


