Por: Cristina Padín.
Dicen que nuestra Madre en el cielo besa a cada uno de sus hijos cada noche y en cada amanecer. Es, como toda madre, cariñosa. Y también sabia e intuitiva. Quiere a todos sus hijos por igual… pero algunos de ellos son un poco más especiales para María. Para la Virgen María. Y no son ellos los que más presumen, ni los que más tienen, ni los de mayor arrogancia. No!
Son aquellos que, más débiles por alguna complicación, necesitan más amor. Los que, por una enfermedad o accidente, se hallan en una situación delicada. La Virgen los atiende a todos, como cualquier madre, y no deja caer a ninguno.
Uno de los hijos preferidos de la Virgen es Luis. Es sevillano, no habla y lo dice todo, no camina y siempre llega a todas partes. Es la mirada de Dios, es mirada limpia, es puro, un niño, sonríe a cada rato con su sonrisa noble, es como un ángel de cabello ensortijado y sangre andaluza. No se queja y es fuerte, es cariñoso, amigo, hermano, hijo, sobrino. Es Luis. Y va por Luis la semana.
Otro de los hijos preferidos de la Virgen ayer, porque los cuidados a veces se requieren toda la vida y otras durante unas horas, es torero. Porque la Virgen es taurina y protege a los que hacen lances. Ese hijo es Emilio de Justo, convaleciente ya de lo que pudo ser tremendo. La valentía ganó la tarde… y ahora el matador precisa tiempo y tiempos. Pronta recuperación..
Y otro hijo preferido de la Virgen ayer fue Álvaro de la Calle. Humildad y verdad sobre la arena de Las Ventas. Sobre todo una lección de saber ser y de saber estar que no supo ver María. Porque lo ve todo. Álvaro, sin ruido, hizo sonido…
Dicen también (y yo sé que es verdad) que nuestra Madre en el cielo está al lado de las gentes del mar.. principalmente de las que tanto están sufriendo estas semanas..
A la Virgen María
A mi querido Luis y su familia
A mi Sevilla
A las emociones
A Emilio de Justo
A mi amiga Rosario
A Albriux
A Manuel
A Álvaro de la Calle
A la valentía
Al toreo, que es pura verdad
Y a la verdad


