Por: Cristina Padín.
Llegaron en marzo, como llegan las tardes más largas, las faldas más cortas, las hojas más bellas. Llegaron como cada año, puros y frescos, con la esperanza escrita en la piel y con la ilusión dibujada en el alma. Como una canción de Alejandro Sanz susurrada, como una copa de vino a la vera del mar, como ese beso que se da cuando ya se ha imaginado setecientas tres veces, como el latido del aturuxo de Tanxugueiras, como el olor inconfundible de la Semana Santa..
Llegaron. En marzo. Eran los sueños..
Eran los sueños de los que empiezan con inquietud y alegría la temporada. Eran los sueños de la afición, de la entrega, de vivir al compás de una muleta. Eran los sueños que acarician la primavera. Los que nacen dentro, en lo que importa, en lo que se calla y no se pregona, los que nacen en lo que se guarda y se ama. Eran los sueños que beben de la pureza. Del arte, de la exquisita sensibilidad de por ejemplo El bosque animado, de la fantasía..
Llegaron en marzo los sueños que sueñan el toreo..
Dedicado a marzo, mes que amo
Al toreo: ARTE
A todos los que habéis felicitado mi cumpleaños
A Manuela, hoy pendiente de ti, tqm
A mi querido Luis
A Isabel
A Olivenza
A Alejandro Sanz
A Tanxugueiras
A los libros y la cultura
A El bosque animado, libro que adoro regalar
A mi querido número 1
A Carlos
A la espera bella de la Semana Santa


